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Siguiendo el patrón que vimos con los judíos, los cristianos, a penas agarraron poder político, dejaron de ser perseguidos para convertirse en perseguidores. Pero incluso antes de convertirse en la única religión del imperio romano, los cristianos ya habían demostrado intolerancia entre ellos mismo. Contrario a lo que se pueda pensar, el cristianismo no apareció como una sola escuela o iglesia de un mismo pensamiento. Habían diferentes grupos que no solo usaban diversas escrituras (originalmente existieron más de 4 evangelios –algunos piensan que hasta 50) y teología. Fue esta diversidad lo que trajo el concilio de Nicea, apoyado por el emperador Justiniano, para contrarrestar  la controversia originada por el arrianismo, una secta cristiana que mantenía que Jesús era hijo de Dios, pero no Dios  y que fue una de las primeras de ser condenada como hereje (recordemos que dicha palabra básicamente significa pensar de manera diferente). Eventualmente la iglesia oficial arremetería contra los gnósticos y con otras sectas que no se ajustaban a lo que ellos habían denominado como la ortodoxia.

Después de pelear con los cristianos, la iglesia romana puso sus ojos sobre los no-cristianos. Uno de los mas tristemente celebres eventos de intolerancia de la temprana iglesia fue el martirio de la filosa Hipatia de Alejandría, una respetada educadora y matemática, a cargo de la biblioteca de Alejandría, que fue despellejada viva por los cristianos de San Cirilo por creer que tenía demasiada influencia sobre el cónsul romano(y cristiano) de la ciudad. No contento con esto, quemaron la gran biblioteca, donde por siglos se habían guardado los conocimientos científicos y logros literarios del mundo antiguo. Esto fue solo el principio de la persecución a los filósofos paganos, los cuales fueron perseguidos, encarcelados (en los que algunos consideran el primer campo de concentración de la historia) y asesinados. La nueva iglesia no tuvo miramientos en más tarde condenar las enseñanzas incluso de algunos de los padres de la misma, como en el caso de Orígenes. Y una vez centrada en el poder, destruyo manuscritos antiguos y cualquier enseñanza científica y filosófica que no pudiere ser redimida como de alguna manera cristiana. Si hoy conocemos a Aristóteles y sabemos sobre Pitágoras, fue porque esas enseñanzas sobrevivieron en el imperio oriental y fueron conservadas, por raro que parezca, por los musulmanes.

La caída del imperio romano occidental y el inicio del Medio Evo le dio a la iglesia católica (después de separarse de la ortodoxa) un poder hasta ahora sin precedentes en la historia de la humanidad. Después de desterrar a los dioses paganos europeo, transformando a la mayoría en santos, apoderarse de las celebraciones y fechas sacras paganas como Ostara, ahora Semana Santa o Yuletide, ahora Navidad, de dar los atributos de la Diosa a la Virgen Maria, otorgándole a la madre de Jesús los símbolos y propiedades de esta, como la luna, estrellas, las aguas sanadoras y ese amor incondicional hacia la humanidad, la iglesia católica tuvo, como nunca ninguna religión establecida, el poder político, económica y espiritual para crear el Reino de Dios en la tierra. Los resultados no fueron los esperados.

La iglesia católica coronaba reyes y daba tierras; decidía cuando la gente tenia sexo y quien iba o no para el infierno. Durante su reinado, continuo la pobreza, la ignorancia, la injusticia social, las guerras, mucha de las cuales fueron santificadas por la iglesia, en particular las cruzadas. Aquí la intolerancia espiritual sirvio de excusa para que soldados cruzaran mares y países para atacar a personas de otra fe, para recuperar a la Jerusalén de Jesús –quien era de Galilea y no se la pasaba precisamente en esa ciudad, algo así como si Jesús hubiera sido de Maracay, hubiera predicado principalmente en los Valles de Aragua y hubiera ido una que otra vez a Caracas, en donde fue asesinado. Lo que muchos libros de historia obvian, es que muchas de las personas muertas por los cruzados antes de llegar a la Tierra Santa, eran cristianos –no apostólicos romanos, cierto, si no la iglesia oriental.