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@nathywork03

Todas las mujeres somos brujas, pues todos somos capaces de reconocernos y de seguir adelante a pesar de las adversidades, somos capaces de resolver cualquier problema que haya a nuestro alrededor o de encontrar soluciones.

Hay mujeres que están dando el paso y haciendo lo posible por reivindicar la palabra bruja para mostrar su verdadero poder y romper con todo aquello que han querido decir hasta ahora, catalogando a las brujas como ancianas horrendas y malvadas con verrugas en la nariz, o mujeres ignorantes con chancletas y un tabaco en la boca.
La palabra bruja significa sabia y es que en la antigüedad las brujas se encargaban de buscar el conocimiento para ayudar a su comunidad, sabían de herbalismo para curar a través de pócimas que preparaban en diferentes ciclos de la luna dependiendo de la finalidad.

Una bruja es una mujer sabia, una sanadora. Sin embargo, durante demasiado tiempo, esta palabra ha tenido connotaciones negativas y por eso fueron quemadas y perseguidas. Todas las mujeres son brujas, y cuando se conectan con sus orígenes, confían en su intuición y usan su magia, pueden crear medicina para sanarse a sí mismas y al mundo.

Si te consideras una bruja, tienes que estar lista para lidiar con todo lo que implica serlo. Se trata de ser una mujer que puede reconocer, manejar, reclamar, confiar y usar los poderes creativos y de manifestación que le ha concedido la Diosa, su visión, su intuición y su adivinación, sus ritmos y su naturaleza cíclica y su capacidad de experimentar totalmente a oscuridad para servir a la luz.
Este es el momento de renacer, de creer en nuestro poder y mostrar que somos las descendientes de las brujas que no pudieron quemar, qué somos capaces de recuperar nuestras memorias ancestrales y reconocer lo qué hay en nuestro ADN para lograr un mundo mejor.

Tomado de libro Bruja – Despertar el poder ancestral de las mujeres de
Lisa Lister