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Por @virginiaescobar

Tal vez esta sea la primera vez que escuches sobre esta práctica terapéutica. Sin embargo, su uso se remonta a antiguas civilizaciones.

El ombligo es lo primero que se forma en nosotros después de ser concebidos, es nuestra conexión con la madre y, por supuesto, con la tierra. En ese orden de ideas, nuestro ombligo es la fuente de toda energía y comunicación y el portal de entrada de energía externa, buena o mala.

Un ombligo desprotegido puede, no solo, afectar tu campo energético, sino a la larga incidir sobre el colon, intestinos, estómago e hígado.

Los cristales más usados son:
• Ojo de tigre;
• Cuarzo rosa;
• Cuarzo cristal;
• La Obsidiana.

Con relación a la Obsidiana, la recomendación es que solo se use con el acompañamiento de un terapeuta de obsidiana, pues al ser un cristal tan potente, puede causar sensaciones dolorosas a nivel espiritual en la persona.

El Ojo de tigre se usa para la protección, especialmente cuando tenemos que compartir varias horas al día con personas cuya energía es densa y nos hacen sentir incómodos o agotados.

De otro lado, el Cuarzo rosa es usado especialmente en los casos en que tenemos problemas con nuestros padres, no somos capaces de fijar límites o sufrimos falta de motivación.

Finalmente, el Cuarzo cristal es considerado como el “comodín” y se puede usar en cualquier situación.

Cuando ya sepas cuál cristal usar, límpialo energéticamente con sal marina y agua. Posterior a esto, úngelo para que lo puedas programar. Cuando hablamos de ungir es que uses un aceite esencial de tu preferencia o tu perfume favorito e impregnes el cristal con el.

Mientras lo unges, prográmalo con la intención que tengas: protección, ayuda para resolver problemas energéticos, etc. Después colócalo en tu ombligo y tápalo con esparadrapo o algún apósito adhesivo.

Durante los primeros tres días, usa el cristal en tu ombligo solo por unas horas, y dependiendo como te vayas sintiendo, puedes ir aumentando la frecuencia de uso hasta llegar a una semana.

Al cumplirse la semana, retíralo, lávalo de nuevo con sal y agua y déjalo descansar por tres días. Puedes intercalar cristales, dependiendo de lo que quieras o necesites.

Cuando colocamos cristales en nuestro ombligo, ellos se encargan de actuar como una barrera energética protectora.

Además de servir como escudo a la energía nociva, los cristales en el ombligo ayudan a limpiar y equilibrar nuestra energía interior.

Fuente: wemystic.com