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Por @virginiaescobar

Venezuela, al igual que cualquier país latinoamericano cuenta con remedios, infusiones y ungüentos caseros para curar casi cualquier cosa.

De hecho Fray Antonio Caulín en «Historia de la Nueva Andalucía» nos cuenta que en un lugar llamado el Corozo, en los llanos venezolanos existía una palma silvestre de ese mismo nombre con el cual se podía preparar un vino que tomado en ayunas por 15 días, o más, hacía que la fertilidad femenina aumentara, logrando que las mujeres quedarán en cinta prontamente.

Pero este mismo vino también curaba calenturas mañaneras (aunque aún me quedo pensando a qué tipo de calentura hace referencia) y dice así:

«Cortada esta palma, y chamusqueadas sus hojas, se le abre una concavidad junto al cogollo, por el cual destila un vino, que se mantiene dulce veinte, y cuatro horas, y otras tantas agridulce; y lavando todos los días su concavidad, corre la destilación hasta perder enteramente su jugo.»

Aunque muchas de estas recetas poco o nada atienden el verdadero propósito para las cuales fueron creadas desde el punto de vista científico, pero no olvidemos que la Fe mueve montañas, abre los mares y fecunda óvulos.

Actualmente el Vino de Corozo es comercial, no sólo en Venezuela sino en otras partes del mundo, por lo tanto sólo nos quedaría preguntar a los viticultores que tan fértiles han resultado sus clientes.