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Por @virginiaescobar

En las leyendas nórdicas, Fródi fue un rey poderoso, descendiente de Odín, que había conseguido la paz en las tierras del norte, lo que hoy es Dinamarca. Cuando visitó Suecia, compró dos gigantas llamadas Fenja y Menja para ayudarle con sus quehaceres: mover dos piedras de molino colosales, las cuales, si eran removidas, podrían conceder deseos.

Así pues, Fenja y Menja se ataron al molino por instrucción de Fródi, quien les pidió que molieran oro, paz y felicidad. Sin embargo, no les permitió que descansaran más allá del tiempo que duraba una canción.

Las gigantas, enojadas, se vengaron y comenzaron a cantar la llamada “canción de Grótti”, y consiguieron invocar una multitud liderada por un rey del mar llamado Mysing. Este atacó a Fródi durante la noche y se fue con un enorme botín.

Precisamente, al oro se le llamaba “harina de Fródi” porque, si las gigantas hubiesen tenido éxito en su misión, habrían molido oro como si fuese harina.