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Por @virginiaescobar

Hoy vamos a aprender a lavar, secar y conservar nuestras hierbas medicinales para uso personal.
LAVADO
Una vez recolectada la hierba que queramos conservar, el primer paso es lavarla. Podemos hacerlo de dos maneras:1. Lavar en agua sin presión para retirar polvo, insectos o cualquier tipo de suciedad, sobre todo si ha estado próxima a una carretera o zona industrial.2. Sumergir en agua con vinagre blanco (Medidas: Una cucharada sopera de vinagre por cada 5 litros de agua) y dejar 5 minutos.. Al sacarlas las escurrimos el agua agitándolas suavemente.
Tras el lavado, poner sobre papel de periódico, papel secante o un paño seco y dejar una media hora.
SECADO
Es un proceso tradicional de conservación mediante su deshidratación que deja intactas sus propiedades medicinales, perdiendo solo el agua para detener su putrefacción.Tras el secado, se atan en ramos con hilo de algodón o algún material natural que tengamos por casa y se cuelgan boca abajo. EL lugar donde las colguemos debe ser propicio: seco, fresco y correctamente ventilado, alejado de la humedad y fuentes de calor. Si el ramo toca la pared, ir girándolo puntualmente para evitar condensación entre la hierba y la pared.

El tiempo de secado dependerá de la hierba y el agua natural que posea.
CONSERVACIÓN
Cuando ya estén secas será fácil darse cuenta. Si tenemos un espacio adecuado y lo deseamos podemos dejarlas colgadas como modo de conservación y tomar lo que necesitemos de ellas directamente desde ahí.Lo más popular es proceder a trocearlas y guardarlas en un tarro de cristal bien limpio y seco que se pueda cerrar herméticamente. Pondremos el tarro en algún lugar lejos de humedad y calor para garantizar su conservación y larga duración.
No olvides etiquetar los tarros para saber lo que contiene cada uno.