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Por @nathywork03

En estos momento en los que estamos viviendo una situación sin precedentes y totalmente nueva para todos, es muy normal que la ansiedad, los nervios y el miedo a lo desconocido se apodere de nosotros y de repente nos sintamos mareados, con palpitaciones, incomodidad en el pecho y dificultad para respirar, hormigueo en las manos y eso nos haga pensar que moriremos porque nos está dando un infarto, pero en realidad no es más que un Ataque de Pánico.

Los ataques de pánico ocurren cuando el estado de alarma que genera la ansiedad ante una situación de peligro, con el fin de reaccionar a ella, se descontrola y se hace más frecuente.

En ocasiones esto ocurre sin darnos cuenta porque hemos dejado pasar todas nuestras emociones al inconsciente, pero lo cierto es que el cuerpo nos pasa factura porque es el reflejo de nuestra mente.

Los ataque de pánico son súper comunes y en general superarlos depende de uno mismo, de estar consientes de lo que está ocurriendo y de buscar el origen del mismo.

Se necesita una conexión con nuestro interior, con nuestras emociones y con nuestro propio cuerpo, escuchar nuestra mente sin juzgarla ni reprimirla, solo escuchar.

Es el momento correcto para tomar cartas en el asunto pero con conciencia y consintiéndonos porque el cuerpo nos está pidiendo atención para superar esta etapa.

Pero, cómo lo supero?

Muy fácil! Si se ha llegado a todos los síntomas es porque no se ha prestado atención a las pistas que nos había dado nuestro cuerpo, porque hemos estado ocupados y siempre hay que continuar, pero cuando llegó la calma y el encierro el cuerpo exigió esa atención que se le había negado.

Según la Biodescodificación los ataques de pánico significan:

Sensación de sentirse poco apreciados.

Sensación de desamparo.

Dificultad de expresar lo que se siente.

Miedo al fracaso.

Miedo a lo desconocido.

Falta de confianza.

Entonces lo primero qué hay que hacer es buscar la causa de tu ataque de pánico y de allí ir hacia atrás hasta profundizar y conseguir el verdadero motivo.

La meditación ayuda mucho a controlarlo, meditar es un momento personal para conectarte contigo mismo, con tu cuerpo y con tu mente y escuchar las sensaciones.

Hace yoga, pilates o alguna actividad que ayude a relajarte.

Escuchar mantras de sanación, de relajación o para elevar las energías, de estos dos últimos hay muchas opciones en YouTube que pueden ayudar, es cuestión de gustos.

Trabajar con afirmaciones o hechizos como por ejemplo “me libero de los temores limitadores” o “estoy en calma, relajado y soy paciente” también ayuda mucho.

El uso de aromas relajantes, como la lavanda, la manzanilla, o aromas dulces.

La técnica de tic tac con un péndulo o un cristal verde, morado, azul claro, también es muy relajante y puede ayudar inclusive a dormir.

Hacer infusiones como por ejemplo té de menta, manzanilla, anís estrellado, también ayuda a relajar nuestro sistema nervioso.

Lo importante en todo esto es aprender a respirar, buscar la manera de estar en armonía y mantener ese equilibrio entre tu mente y tu cuerpo.

En caso de no lograrlo por la vía natural lo más recomendable es acudir a un especialista.

Recuerda mente sana, cuerpo sano.