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Por @virginiaescobar

En la mitología druídica celta, el gran druida-chaman Amergin, usa el poder de cambiar formas típicas del chamanismo y la ayuda de sus aliados espirituales, tanto de las Tierras Bajas como de las Tierras, para vencer a los antiguos dioses, los Tuatha de Danann. Esta victoria inicia el período de los humanos/mortales en Irlanda y de la raza de las hadas (los Tuatha de Danann) que desde ese momento serán conocidos como los Sidhe y habitarán en la dimensión del Otro Mundo. Aunque se cree que la canción fue escrita en siglo nueve, muchos sospechan que es mucho más antigua, perteneciente a la tradición oral irlandesa y que, originalmente, formó parte de un hechizo milenario para vencer a los adversario.

La Canción de Amergin
Soy el ciervo de los siete cuernos,
Soy la inundación sobre la planicie,
Soy el viento que viene de lo profundo del lago,
Soy la lágrima que deja el sol caer,
Soy el halcón sobre el acantilado,
Soy la espina bajo el caracol,
Soy la maravilla entre las flores.
Soy el mago.
¿Quién si no yo enciende la fría cabeza con la llama y el humo?
Soy la lanza que clama sangre,
Soy el salmón del pozo,
Soy la tentación del paraíso,
Soy la colina por donde los poetas caminan,
Soy el jabalí implacable y rojo,
Soy la desgracia que amenaza con destruirlo todo,
Soy la marea que arrastra a la muerte.
Soy el niño de pecho.
¿Quién si no yo mira desde el arco del dolmen?
Soy el útero de cada bosque,
Soy la llamarada sobre cada cerro.
Soy la reina de cada panal.
Soy el escudo sobre cada cabeza.
Y soy la tumba de toda esperanza.