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Por @virginiaescobar

El Kraken probablemente sea el monstruo más grande jamás imaginado por la humanidad. En el folclore nórdico se dice que se le puede ver desde Noruega hasta Islandia, y aún hasta Groenlandia.

El Kraken tenía la costumbre de acosar a los barcos, y muchos informes seudocientíficos (incluidos algunos de oficiales navales) afirmaban que los atacaba con sus fuertes tentáculos. Si le fallaba esta estrategia, la bestia empezaba a nadar en círculos alrededor de la nave, creando un fuerte remolino para hundirla. Por supuesto, para ser apreciado como tal, a un monstruo tiene que gustarle la carne humana, y las leyendas cuentan que el Kraken podía devorar de un solo bocado a toda la tripulación de un barco. Pero a pesar de su temida reputación, el monstruo también reportaba beneficios: nadaba acompañado de enormes bancos de peces, que caían en cascada desde su espalda cuando emergía del agua. Los pescadores valientes podían así acercarse a la bestia, arriesgando sus vidas, para asegurarse una abundante pesca.

La historia del Kraken se remonta hasta un relato escrito en 1180 por el rey Sverre de Noruega. Al igual que sucede con otras muchas leyendas, la del Kraken comenzó con un hecho verídico, los avistamientos de un animal real: el calamar gigante. Para los antiguos marineros la mar era traicionera y peligrosa, y escondía toda una horda de monstruos en sus inconcebibles profundidades. Cualquier encuentro con un animal desconocido podía adoptar entonces connotaciones mitológicas en las historias de aquellos marineros. Después de todo, el mito siempre crece de tamaño gracias a las narraciones.

Leyenda científica

La fuerza del mito creció de tal manera, que el Kraken todavía se podía encontrar en los primeros estudios científicos del mundo natural del siglo XVIII en Europa. Ni Carl Linnaeaus –padre de la clasificación biológica moderna- pudo evitarlo, incluyendo al Kraken entre los moluscos cefalópodos que aparecen en la primera edición de su innovadora obra Systema Naturae (1735).

Pero cuando en el año 1953 se encontró varado en una playa danesa un gigantesco cefalópodo, el biólogo noruego Japetus Steenstrup recuperó el pico afilado del animal y lo utilizó para describir científicamente al calamar gigante, Architeuthis dux. De este modo, lo que se había convertido en una leyenda entró oficialmente en los anales de la ciencia, regresando nuestra imagen del Kraken a la del animal que dio origen al mito.

Después de 150 años de investigaciones acerca del calamar gigante que habita en los océanos de todo el mundo, todavía se está debatiendo si representa a una sola especie o si existen hasta 20 especies distintas.

El mayor de los Architeuthis registrados alcanzó 18 metros de longitud, incluyendo su largo par de tentáculos; pero la inmensa mayoría de estos especímenes son mucho más pequeños. Los ojos del calamar gigante son los más grandes del reino animal, y resultan vitales en las oscuras profundidades en las que habita este cefalópodo (hasta los 1.100 metros de profundidad, tal vez, incluso, llegando a alcanzar los 2.000 metros).

Igual que ocurre con algunas otras especies de calamares, el Architeuthis dispone de bolsas en sus músculos que contienen una solución de amonio, de menor densidad que el agua marina. Esto le permite flotar bajo el agua. Es decir, puede mantenerse estable sin nadar de forma activa. Probablemente, la presencia del desagradable amonio en sus músculos haya sido la razón por la que no se le ha dado caza de forma masiva.

Fuente: https://neonmagazinemx.wordpress.com/2019/10/17/los-verdaderos-origenes-del-legendario-kraken/

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