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Por @virginiaescobar

Pocos entienden la importancia de la primera luz del comienzo de la Rueda del Año, la mayoría se conforma con saber que se trata del renacimiento del Dios, que comienza su retorno al hemisferio norte y generando la esperanza de que éste nuevo año será mejor que el pasado.

Como le pasa a la mayoría de los Wiccans, yo también centré toda mi energía y rituales en la Triple Diosa hasta que por fin deje que mi esencia le abriera paso a Dios con su increíble fuerza masculina, fue ahí cuando comencé a caminar por un sendero totalmente desconocido por mi hasta entonces, se trataba de la energía impetuosa, arriesgada y poderosa del Dios. Ahora mi concepto de equilibrio ha cambiado, ahora sí entiendo que uno no puede existir sin el otro, que la verdadera magia consiste en limpiar, restablecer, armonizar, equilibrar y evolucionar.

Este año el Dios renacido mostró los primeros rayos de forma timida entre las nubes y la neblina, los chicos encargados de mantener la fogata encendida y que tuvieron que aguantar neblina, frío y lluvia no abandonaron en ningún momento su responsabilidad, cumpliendo a cabalidad su labor de comadronas, acompañado a la Diosa en su labor de parto.La neblina y las nubes no permitían que aprecieramos la totalidad de sus primeros destellos, pero eso dio tiempo a que brujas, magos y hechiceros fueran apareciendo para ver el nacimiento del Dios, como en cualquier sala de parto a la espera de la llegada del niño compartimos café, galletas y cuentos, la Diosa estaba en plena labor y la naturaleza a través de los elementales lo sabía.


Finalmente lo que todos esperábamos llegó, alguien gritó desde lo más alto de la montaña: «aquí está… ya llegó» y todos corrimos hasta donde estaban los primeros rayos de luz amarilla que bañaban las montañas de Aragua.


Inmediatamente comenzamos a celebrar, a llamarlo y a darle la bienvenida, los cantos improvisados nos llenaron de alegría y finalmente apareció entre las montañas de una forma mágica y única (y lo digo porque vivo en Venezuela).Mientras la Suma Sacerdotisa @solcire_wicca entonan la bienvenida, el Dios se hizo presente entre nubes y neblina dejando que pudiéramos observar su perfecta redondez, era el primer sol de la nueva rueda del año y nosotros lo estábamos viendo a través de las nubes sin que nuestro ojos se resintieran. La alegría de la magia del momento no tiene palabras para expresarla, pero fue simplemente una bendición tan grande que sólo se puede comparar con el renacer.

Inmediatamente y de forma espontánea @Edgaralejandro112 nos invitó a compartir con él la bendición de la bienvenida, un ritual indoamericano que finaliza con un espiral de energía, sólo para darnos cuenta al final que las nubes y la neblina se habían disipado (aunque el frío seguía ahí, ese no se fue).


Esa fue mi experiencia de este Yulé, agradecida estoy con el Coven @estrelladelnorte por la invitación, al igual que de todos los invitados presentes.

Que el Dios y la Diosa los sigan llenando de bendiciones.

Fotos: @juankphoto

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