Death_by_MskyCarmen

 

Y ya casi estamos en Noche de Brujas/Dia de los Muertos. En alguna parte de la red virtual que es la internet, alguien está compartiendo un meme o escrito sobre lo satánicos que es esta celebración. En otro se están pasando invitaciones para una fiesta de disfraces. En donde se realiza «dulce-o-jugarreta», las mamas están comprando dulces y esculpiendo calabazas. Los canales de TV, tradicionales y en línea tienen una rica oferta de películas de terror, semi-terror o comedias fantasmales. Ya en el pasado he hablado de los orígenes de Noche de Brujas, de ritos que podemos a hacer para deshacernos de nuestros monstruos internos y como la fecha es buena excusa para soltar y «enterrar» aquello que ya no nos sirve. Entonces, de qué podemos hablar esta vez sobre la Noche de Brujas/Dia de los Muertos (ojo, no creo que las celebraciones sean idénticas, pero si tienen mucho en común)? ¿Pues, de qué más? De la Muerte.

 

Es una cosa curiosa, la Muerte. Técnicamente estamos muriendo desde que nacemos. Se nos mueren células, cabellos, piel. Se mueren -o matamos- las plantas y animales que nos mantienen vivos. Mueren ciclos históricos, creencias, modas. A menudo se nos mueren las ganas y algo que nos apasionaba un día, no nos da ni frio ni calor. Hasta los países pueden pasar por largas y agonizante muertes. Dependiendo de nuestra edad, ya podemos tener la experiencia de ver morir a una mascota, a un amigo, a un ser querido. Y a pesar de todo esto, insistimos en esconder a la Muerte debajo de la alfombra, como si fuera un polvillo que no nos dio tiempo de recoger.

 

Cada vez más ponemos los ritos de la Muerte en manos de terceros. Los difuntos son vestidos por profesionales de la industria funeraria; los velorios ya no son en casa y los novenarios, si se realizan, a menudo son en una iglesia, en grupo, con la mención pasajera de un nombre recordándonos por quien estamos ahí. Luego esta nuestro temor al dolor, y aunque nos digamos que es con buena intención que hacemos ese llamado a que los familiares superen la experiencia del duelo rapidamente, la realidad es que muchas veces el clamor viene de la incomodidad de no saber que decir o hacer delante de los que sufren.

 

Porque la verdad verdadera es que la Muerte mete miedo. No necesariamente el horror a fantasmas o seres obscuros, si no a la duda, al no saber. Incluso los que tienen fe en una vida después de esta, tienen su friito por dentro a la hora de pensar en la Muerte. Recuerdo cuando le dijimos a mi suegra que su cáncer era terminal. Ella tenía 90 años, estaba (según sus propias palabras)  harta de este mundo, solo deseaba descansar y demás. Y cuando escucho la noticia los ojos casi se le salen de las cuencas. Eventualmente hizo su paz, pero de que le mordió el miedo en el alma, le mordió.

 

Tanto Noche de Brujas como el Dia de los Muertos tienen en común la creencia de que la fecha es propicia para contactar a los ya fallecidos que están en el Otro Lado -por tanto, también comparten la idea de la vida más allá de la vida. Y creo que si estamos pendientes de como actúa la Muerte en este lado, hay buenas razones para sostener esa creencia. Todo lo que muere se transforma en algo más -y a menudo forma parte de algo que se beneficia de ese proceso de cambio para no solo seguir viviendo, si no para hacerlo en una especie de florecer.

 

La Muerte nos conecta a las lágrimas y al sentido de perdida, cierto. Pero también nos hace valorar a la gente y situaciones a nuestro alrededor. Nos puede hacer sentir gratitud o la ira justiciera que nos lleve a cambiar al mundo. La Muerte puede ser una gran liberadora y traedora de paz. O puede ser la maestra del dolor que nos amolde en otro ser. Sin la Muerte no hay Vida, no hay evolución, no hay renovación, no hay primaveras, no hay ese espejo oscuro en donde nos descubrimos realmente, tal y como somos.

 

Así que los invito en estas fechas a reflexionar sobre sus ideas sobre la muerte, su relación con ella y como los afecta en su viaje personal hacia el autodescubrimiento.

 

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