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Como fanática del futbol y especialmente de la Vinotinto, es mi deseo conversar acerca de lo que sucede con este equipo que nos hace soñar en cada juego con la gloria. Las lecciones llegan definitivamente de cualquier sitio y siempre son enriquecedoras, si se está dispuesto a ver y a escuchar.

Los seguidores de la Vinotinto, sabemos que algo ha sucedido, algo no anda bien. Es Venezuela, en tamaño micro, con la misma problemática. No hay un acuerdo satisfactorio para ambas partes, cuerpo técnico y jugadores. Estos últimos sienten que su esfuerzo de años se ha perdido y han involucionado, sienten que es inconcebible volver a la posición de antes con el conocimiento del presente.

De igual forma sucede en Venezuela, los jugadores de la Vinotinto nos han mostrado a la población venezolana que hacer cuando la dirigencia no da los resultados esperados.  Independientemente de lo que suceda con el equipo completo, integrado por dirigencia y jugadores, es imprescindible un cambio sea de personas, de táctica, de técnicas, de lo que sea, pero cambio al fin.

Este incidente nos muestra que el cambio se necesita a todo nivel. Por lo general, cuando la situación en un país se refleja en áreas como el deporte y el espectáculo, el siguiente paso es remover todas las piezas, sin miramientos de ningún tipo.  Esto se debe a que estas áreas representan el termómetro popular de un país y una encuesta silente. Cuando observamos que el deporte y la escena decaen, ya tienen bastante rato decaídos el resto de los aspectos.

La decisión de los jugadores, es tema para respetar y atender de forma inmediata, quien tiene o no la razón, ese es otro aspecto, sin embargo,  la lección ya esta impartida. En la Vinotinto hay una meta, hacer los goles necesarios para conseguir los puntos rumbo al mundial, si esto no sucede, se revisa todo y se vuelve a comenzar. Se revisa por que jugadores de talla mundial, goleadores en el exterior, son goleados de forma implacable. Puede que tanto el personal técnico como los jugadores sean excelentes en lo que hacen, pero si no hacen la llave de éxito, hay que cambiar y probar otras estrategias. Pero no se puede seguir juego tras juego esperando que suceda lo que no va a suceder, porque el tiempo apremia. Cualquiera que sea la decisión final, este paso no es malo, crear la crisis, afrontarla y solventarla es lo mejor que se puede hacer y no dejar pasar el tiempo, ante lo que tiene todavía remedio.

Nuestro país está en la misma situación, por tanto aprendamos la lección de la Vinotinto, no sigas esperando que algo cambie sin tomar acciones para que el mismo suceda. Mueve los cimientos cuando el fruto de una gestión no da resultados favorables.