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Por @virginiaescobar

Fintan era uno de los druidas primordiales de las leyendas celtas y unos de los compañeros de druida Ladra, que desembarcó en Irlanda con cincuenta mujeres. Tras la muerte de Ladra y, más adelante, la de sus otros compañero, se desposó con las viudas de ellos, pero solo tuvo un hijo con cada uno de ellas. El Diluvio que cayó sobre Irlanda inundó toda la colonia y sólo él consiguió escapar, transformado en salmón. Después se metamorfoseó en águila y en halcón, antes de recuperar la forma humana y convertirse en consejero del rey supremo de Irlanda. Fue él quien enseñó a los pueblos de la isla a proteger su tierra dividiéndola en cinco provincias. Desapareció en el Otro Mundo cuando San Patricio logró cristianizar Irlanda, pero sin haber transmitido antes oralmente su saber y sus relatos a los iniciados.

Representa al dios Oengus, quien para hacerse con el poder real o sacerdotal, prefería recurrir a los engaños que a la fuerza. También simboliza el tiempo. Cuando su padre Dagda le privó de su parte de la herencia, exigió poder disfrutar durante una noche y un día del túmulo funerario familiar.

Entonces, se casó con su madre y consiguió la eternidad al expulsar a su padre del trono. Oengus, dios solar, vestía una túnica de rayos dorados y era el esposo de la bella Caer Ibormaith, que vivía un año con forma humana y otro como forma de cisne.

Caer Ibormaith era la dama del lago en el que ambos se reencontraban cuando ella recuperaba la forma humana.

Bajo la luz creadora, Fintan Oengus intercambia con los druidas los fluidos positivos y negativos que hacen nacer y renacer a los seres. El mar que se extiende ante ellos es el espacio que se abre al futuro y les pertenece .El remo les guiará cuando encuentre su barca.

El salmón es uno de los animales primordial es de la religión druídicas. Simboliza la inmortalidad del alma y la unión entre el mundo lunar invisible y el mundo solar sensible. Al igual que este pez, Fintan Oengus es el portador del conocimiento, la sabiduría y la ciencia. El mes del espino, su árbol tótem y dedicado a la pureza en todas las formas, es el precede al solsticio de verano, un día apoteósico que está consagrado al sol.

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