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Por @virginiaescobar

La alectromancia, también llamada alectriomancia es un método de adivinación antiguo, en el que se utiliza un gallo como medio para obtener las respuestas; la idea principal es que el gallo sirva de guía y presente las palabras que conforman la respuesta.

Este ritual se realiza cuando el Sol o la Luna están en Aries o Leo, y para realizarlo, se necesita un lugar con piso de tierra, pues en este se dibuja un círculo dividido con todas las letras del abecedario; en cada espacio se coloca una semilla de maíz o trigo.

Acabado de hacer esto se ponía al Gallo en el círculo y se observaba secuencialmente las letras de las casillas que el gallo se iba comiendo, y con esas letras se formaba una palabra, de la que luego se deducían los pronósticos.

Las variaciones modernas basadas en este principio son el tablero de la ouija, y el vaso boca abajo, la ruleta, en la que se le atribuye un valor numérico a las letras del alfabeto, o cualquier otro elemento circular con el alfabeto que pueda hacerse girar.

También otro método, el de contestar a preguntas: si o no. Una practica muy común en la antigua Europa. Colocaban dos pequeñas montanas de granos, donde los granos de la izquierda, significaba Si, y los granos de la derecha; significaban No. La técnica, sencilla. Al soltar el gallo, este solía correr a comer en uno de los dos lados, quedando así contestada la pregunta, cuya respuesta era contestada con si o no.

Esta practica, en pleno auge Europeo, llego a la consagración de Gallos, solamente para este fin. Siendo, los más acertados o que menos fallaban, motivo de respeto y reconocimiento hasta su vejez y posterior muerte. Incluso, el gallo, con mas aciertos, era considerado una herramienta sagrada, y era una ave, muy codiciada para el apareamiento; siendo sus hijos, muy costosos y muy solicitados. Para los gallos menos afortunados o con menos aciertos, es obvio que su muerte a temprana edad era ya segura.

En África, un gallo se comía granos esparcidos por el adivino en el suelo. Cuando terminaba de comer, el adivino interpretaba los diseños o patrones que quedaban en el suelo.

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