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Por @virginiaescobar

Las hojas aromáticas de la Planta herbácea: Mentha Sativa, se utilizaba mucho en la antigua Grecia, pues se creía que el té fuerte que se preparaba con las hojas frescas o recién secadas de esta planta despertaba un gran deseo erótico tanto en el hombre como en la mujer.

Estaban tan convencidos de esto, que el mismo Alejandro Magno fue aconsejado por su preceptor Aristóteles, que prohibiera a sus tropas consumir este té en tiempos de guerra.

Igual que otros sabios y generales de su época, Alejandro Magno creía que el té de Menta aumentaba el deseo sexual y disminuía el valor y el afán de combatir, la mima actitud se tenía del Romero y del Tomillo, sin embargo se consideraba que la menta era mucho más fuerte que las anteriores.

El te que se consumía en antaño se preparaba mucho más fuerte que en la actualidad, y sé consumía en mayores cantidades.

Para hacer un té como lo preparaban los antiguos, puedes hervir medio litro de agua, apagas el fuego, la dejas reposar durante un minuto y luego agrega 50g de hojas secadas de Menta, las cuales las dejas en remojo por 10 minutos en un recipiente cerrado. Las hojas de Menta, al igual que otras hierbas no se deben hervir nunca, ya que pierden sus aceites esenciales.

Para que el afrodisíaco funcionara mejor, la infusión se dejaba reposar toda la noche bajo la Luna Llena, y sé le pedía a Selene, diosa griega de la Luna que llenara de deseo y pasión este brebaje.

» Oh Selene Diosa de la luna,
Que en esta pócima tu magia se una,
Llénala de deseo y pasión,
Y que el que la beba pierda la razón»

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