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Por @virginiaescobar

El Abuelo José y el Saquito de la Suerte.

Como les dije antes, no todas las historias que tengo son de abuelitas, también tengo historias de abuelitos que consciente o inconscientemente utilizaron fuerzas poderosas del Universo que cambiaron su destino.

El Abuelo José decía ser «venezolanito» pero con el pelo casi blanco, intensos ojos azules y un extraño acento yo dudo mucho que haya sido verdad de estas latitudes, pero su cédula de identidad decía que si lo era, aunque nadie había visto su partida de nacimiento.

Este abuelo simpaticón y chicharachero le gustaba jugar dominó, andar en alpargatas y sentarse a conversar con la puesta del sol, su cara estaba llena de arrugas, de esas que dejan el sol caribeño a lo largo de los años.

Yo estaba de vacaciones y como todo el mundo salía de la Casa a disfrutar «El fresco de la tarde» allá en Caripito, pues yo también salí a sentir la experiencia. Ahí fue donde supe por primera vez del Abuelo José, y me llamó la atención porque todos los niños y jóvenes que pasaban por ahí o estaban jugando cerca lo llamaban «Abuelo», recuerdo que me pareció muy cuchi, debía ser un señor muy bonachón porque al parecer despertaba la simpatía y el cariño de todos, y así lo hice saber a mi familia de Caripito.

Inmediatamente todos se echaron a reír, y una prima segunda me dijo: «Ese viejo desgraciado se ha casado 6 veces y todos esos monos son sus hijos o sus nietos. Mujer que se casa con él, mujer que se muere»

Mi otra prima lejana dijo: «Ese viejo debe tener esa cosa maldita» y todas estallaron en risas, fue en ese momento que se me metió en la cabeza averiguar qué pasaba energéticamente con ese abuelito que todas sus esposas morían, y peor aún era que siempre encontraba una nueva esposa.

La tarde siguiente pude ver al abuelo José sentado en silla de mimbre esperando «El fresco de la tarde» así que sin vergüenza alguna caminé hasta allá y me senté cerca de él, lo mire un rato y le pregunté: «es verdad que te has casado 6 veces?, porque yo ni siquiera he tenido un novio!

El Abuelo se ahogó de la risa con mi pregunta y hasta le dio un ataque de tos, una señora robusta salió y le preguntó si estaba bien, y él le hizo señas con la mano que ya se le había pasado. Yo le pregunté: Esa es la séptima esposa? Y el me respondió que no, que esa mujer era una de sus hijas mayores, y me dijo: «Ahorita no tengo esposa, soy viudo, tal vez tu quieras ser la séptima, dicen que ese es el número de la suerte»

Rápidamente respondi: No Gracias!, tengo planes de tener una vida larga y próspera. En algún lío espiritual se debió haber metido de joven para que todas las esposas se le mueran.

Y él me preguntó: Acaso eres bruja?

A lo que le respondí: Eso dicen desde que nací, yo soy la sobrina nieta de Zoé Lárez.

El se quedó pensando un rato y después me dijo: Entonces eso explica tus preguntas. Ella nunca me quiso ayudar, y que Dios la tenga en la gloria, pero me dijo que el remedio no era accesible para mi, y mira que tú tía abuela si era bruja, y de las buenas, no como las charlatanes que se pasean por la playa.

Ambos nos quedamos callados, y sentí que no era el momento de hablar, algo me decía en mi cabeza «espera el Domingo y te contará» … pero antes de irme le dije: Así habrá sido la maldición que te echaron, o vendiste tu alma al diablo por dinero»

Me levanté para irme y el abuelo José me contestó: Lo segundo, ya veo que tú familia tiene razón eres bruja, como tu tía Abuela Zoé »

Trate de indagar entre mis primas, pero ninguna tenía mayor información, sólo una tía abuela me dijo algo diferente ya que me contó que su primera esposa «y que Dios la tenga en la gloria» había sido su mejor amiga de la infancia y que ella lo amaba con locura hasta que él cambió, se volvió avaro y jugador, entonces perdió todo.

La verdad es que la historia se ponía cada vez más interesante, recuerdo haber deseado una vez más qu8la tía abuela Zoé estuviese viva porque de seguro ella me habría explicado todo.

Llegó el domingo y la parte de mi familia católica se fue a la Iglesia, los paganos fuimos a la playa. En la tarde cuando regresabamos cansados de un gran día de playa vi al Abuelo José sentado en su silla disfrutando del fresco de la tarde, y para mi sorpresa me llamó con la mano, sin acelerar el paso llegué hasta donde estaba él y me senté en la acera.

Pasaron unos minutos antes de que él comenzará a hablar, y me preguntó: ya sabes como curarme?

Yo le dije: no… para eso tendría que conocer la historia, la verdadera y los detalles, pero no creo que tu me la cuentes.

El me dijo: Bueno y tu no eres bruja?

Yo lo miré un rato y le contesté: Tienes una brujería que consiste en que cada mujer que Ames morirá, sea tu esposa o no, porque te dieron a elegir entre dinero y amor y tú elegiste el dinero. Con los años te diste cuenta que tú elección fue la equivocada, ahora vives arrimado, con dinero pero sin amor.

El Abuelo José se quedó callado y susurró algo que no entendí, sacó un cigarro lo encendió y comenzó a fumar, yo lo miré un rato y le dije: Tengo hambre me voy. A lo que él me respondió: y vas a volver?

Yo no le contesté, me molesta que alguien cuestione mi sexto sentido, si me quiere contar bien y sino también. Pero después de cenar y escuchar anécdotas de mis primos segundos tenía muchas ganas de saber más del Abuelo José, así que me fui a la calle a buscarlo.

Estaba ahí donde lo dejé, así que me acerque otra vez y me senté en la acera a esperar que hablara. No tuve que esperar mucho, porque a los picos segundos comenzó a hablar.

Me contó que la mujer que más había amado era su primera esposa, la madre de sus primeros tres hijos, pero que en esa época tenía el hábito de la apuesta, le gustaba ganar en el juego y normalmente tenía suerte, pero después de que nació su tercer hijo la suerte le cambió. Le pregunté si su hijo había nacido en la noche, y me dijo que si, que había nacido casi a las 12 de la noche y que mi tía abuela Zoé le había preguntado lo mismo, fue entonces cuando le expliqué que él nacimiento del último hijo marcaba la prosperidad del hombre, los hijos que nacen en la mañana marcan prosperidad, mientras que los que nacen de noche marcan obstáculos para alcanzar la misma, pero también le aclaré que no era una regla muy exacta y que a algunos les marcaba más que a otros, pero que esa podía ser la razón de su cambio de suerte.

El Abuelo José sólo me dijo que lo mismo le había dicho la tía abuela Zoé.

Continuó contándome que su fortuna mermó hasta convertirse en deudas y para ese momento ya se encontraba en graves aprietos y con muchos problemas en su matrimonio por su afición al juego.

Justo en esa época llegó un amigo de tierras lejanas que practicaba la magia, y después de enterarse de su terrible situación le dio a elegir entre taquitos, uno rojo y uno negro, le dijo que el rojo tenía el poder de mantener el amor aún en los tiempos más difíciles y que él negro significaba gran fortuna y sus consecuencias, pero que muy tarde había entendido el significado de las consecuencias, que él era joven y ambicioso y que su elección le había llenado los bolsillos pero le había vaciado el corazón.

Lo miré un rato y le pregunté directamente: por qué la tía abuela Zoé no te quiso ayudar?

Me dijo: No lo sé

Le volví a preguntar: por qué la tía abuela Zoé no te quiso ayudar?

Apretó los puños y dijo: por qué todas las brujas preguntan lo mismo?

No le respondí, sólo me quedé mirándolo porque quería una respuesta, pero no obtuve respuesta, así que le dije: los saquitos del dinero no matan las esposas ni a las novias, no matan el amor ni rompen familias, así que esa no es la razón de tu desgracia, son sólo amuletos para la buena suerte y funcionan sólo por un tiempo… me vas a contar la verdad o me vas a seguir mareando con cuentos chimbos?

El miró con muy fuerza, hasta llegue a pensar que me iba a pegar cuatro gritos, pero me dijo en voz baja: Tu tía abuela Zoé me maldijo.

Yo me quedé pensando un rato porque mi tía abuela por muy brava que estuviera jamás habría hecho algo así, en el mundo de la magia era la persona más correcta que he conocido.

Así que le pregunté: y qué hiciste para que mi tía abuela te diera ese regalito de por vida?

Él sólo respondió: ellas creen que por mi culpa mi primera esposa murió, y yo la amaba y jamás le hubiese hecho daño. Esa es toda la verdad.

Yo me levanté de la acera y le dije: Esa no es la verdad, y no fue mi tía abuela quien te maldijo, si no te ayudó es porque no lo merecías, algo le hiciste a tu primera esposa que a ella le disgustó y por eso no te quiso ayudar, no la culpes a ella de tus pecados, lo que te pasó es tú culpa, no de ella.

Estaba muy molesta y me quería ir pero el me convenció de que me quedara, y me hizo un trato, me dijo que me contaría la verdad sólo con la condición de que si yo sabía la solución debía ayudarlo a quitarse esa maldición.

Yo acepté porque al final los protagonistas de esta historia eran ajenos a mi, cosa que para mi tía abuela Zoé no era así.

El me contó que el Saquito de la Suerte le había traído mucha suerte, tanta que logró recuperar mucho de lo perdido, pero con tanta prosperidad también llegaron mujeres que no le importaban que él fuera un hombre casado, así que tuvo algunas aventuras extra matrimoniales, pero que su esposa jamás se había enterado de ninguna de ellas, pero que de pronto su esposa enfermó y murió.

En medio de su soledad y de dolor terminó casándose con una de sus amantes, pero que ella murió de súbito al día siguiente de la boda de un ataque al corazón, y en el funeral fue cuando tú tía abuela Zoé le dijo que cada vez que él amara a una mujer está moriría a los picos días.

Me contó que dos años después se enamoró de una hermosa mujer y que ella le correspondía, pero cuando se proponía proponerle matrimonio ella murió de Tifus. Por lo tanto a partir de ese momento tuvo muchas mujeres pero sin amarla, pero pasado el tiempo se enamorada y ellas morían, y esa era la razón por la que había dejado de buscar a una compañera de vida.

Yo me quedé pensando sobre el relato, este parecía ser real, pero me seguía faltando información, porque hasta los momentos no había magia de por medio.

Sólo pregunté: por qué la tía abuela Zoé no te quiso ayudar?

Él me dijo: Ella no me quiso ayudar porque decía que lo tenía bien merecido, ya que había traicionado a mi esposa y a mi mejor amigo.

Ajá!… ahí estaba lo que estaba buscando, la traición es lo que genera el odio que lleva a un ser humano a hacer brujería, y normalmente es permitida por el Universo, por eso dicen que uno recibe lo que da.

Yo le dije que necesitaba saber qué había pasado con su mejor amigo, y él comenzó a contarme que su segunda esposa había sido la novia de su mejor amigo, y que se iban a casar, pero su amigo él se enteró unos días antes de la boda que su novia era la amante de él, y que de paso estaba esperando un hijo del Abuelo José.

Yo le pregunté cómo se había enterado su amigo de que su novia era la amante de él y estaba embarazada, y él sólo contestó: por qué el veía el futuro, es el mimo amigo que me dio a elegir entre el Saquito negro y el Saquito rojo.

¿Qué pasó con el Saquito de la Suerte? Pregunté.

El me explicó que se le perdió hace mucho tiempo, que no sabía dónde estaba, pero que estaba seguro que debía estar entre sus cosas porque aparece y desaparece cada cierto tiempo, pero que cada vez que aparecía le llegaba mucho dinero.

Le pregunté cuando se le había perdido por primera vez, y me contó que se le había perdido justo antes de que su primera esposa muriera y que había sido su amigo el que lo había encontrado en la pulperia que él abuelo José tenía en ese momento.

Le dije que esperara un momento, que iba a buscar mis cartas y que ya regresaba, porque necesitaba consultar a mis oráculos, cuando regresé lancé las cartas y ellas me confirmaron lo que sospechaba. Su mejor amigo había cambiado los saquitos de la Suerte, de hecho era el mismo pero con una intención extra, la de que cada amor de éste hombre debía morir como firma de pago por la prosperidad que él universo le regalara.

Después de que le expliqué eso me preguntó que debía hacer, y yo le dije debes quemar el Saquito de la Suerte y renunciar tres veces a tu prosperidad, por lo tanto después de quemarlo te llegará tres veces dinero, tu lo debes rechazar o regalar integro, no te puedes quedar con nada, entonces tus energías naturales, las que te son propias regresarán a ti.

Para ese momento el abuelo José tenía 55 años de edad, yo regresé a Caripito tres años después y para mi sorpresa el Abuelo José se había casado por séptima vez, ya no vivía en el oriente del país, me contaron que se había mudado a los Andes y que tenía dos años casado y que su esposa seguía viva.

La verdad es que él abuelo José se murió como a los 80 años y su esposa aún seguía viva, y como dicen por ahí «lo que se hace en esta vida se paga en esta vida», aún pienso en la tía abuela Zoé negándose a ayudarlo, pero también entiendo que la primera esposa del Abuelo José era una de las amigas del alma de ella, tal vez pensó en ayudarlo más adelante, pero murió antes de que él abuelo José se casará por tercera vez.

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