Etiquetas

, , , , , , ,

Por @virginiaescobar

Dentro del tema de las maldiciones encontramos algo que se le conoce como : “La Maldición de La Sangre”, y la misma tiene su origen debido a que existen familias o pueblos, con ataduras energéticas o vibracionales que los llevan a repetir desgracias cada cierto tiempo.

La Abuela Alda era la abuela de una amiga de la Universidad quien muy confiada siempre le repetía a su nieta, tu eres libre, la Maldición terminó con tu madre, y es que al parecer con la madre de la Abuela Alda comenzó una maldición con la cual los hijos varones morían muy jóvenes teniendo de paso una muerte lenta y dolorosa.

Fue la misma abuela Alda la que me contó que su madre se había casado con un hombre que había jugado con los sentimientos de una Gitana, allá en España donde ella vivía, y que el día de su boda a las puertas de la Iglesia un grupo de gitanas habían lanzado unos hechizos que decían que «todo hijo varón pronto moriría antes de los 10 años con dolor, causando heridas profundas del corazón»

Fue así como el primer hijo varón de la pareja cuando tenía 3 años de edad se tragó un pedazo de madera y murió ahogado frente a toda su familia, el esposo culpó a la madre de la Abuela Alda de ser descuidada y la culpó hasta el último de sus días de la muerte de su hijo, sólo sus dos hermanas mayores sobrevivieron al fatal hechizo.

Cuando la hermana de la Abuela Alda se casó, al pico tiempo quedó en cinta y tuvo dos hijos, una niña y un varón. El tiempo pasó y el niño creció sano y fuerte. Dejando que los temores y los rumores de la Maldición se desvanecieran en el pueblo.

Pero cuando el niño cumplió 10 años la familia decidió hacer un paseo al campo, y en la tarde después del almuerzo mientras los niños jugaban el cielo se puso gris y comenzó a llover, mientras todos recogían apresuradamente un rayo cayó e incendió un árbol, inmediatamente se comenzaron a escuchar gritos y cuando fueron a ver que sucedía resultó que el niño había recibido el golpe del rayo, murió al tercer día.

Los rumores en el pueblo comenzaron a avivarse nuevamente, todos hablaban de la «Maldición de la Sangre», pero a partir de ese momento comenzaron a morir muchos niños varones menores a 10 años, y la gente del pueblo decía que era la Maldición que se había extendido en el pueblo.

Como era de esperarse la Vida de la familia de la Abuela Alda se hizo imposible y cuando el esposo de su hermana la abandonó por la Maldición, la familia optó por salir del pueblo y huir a las Américas.

Fue así como la Abuela Alda llegó a Venezuela, aunque eran sólo tres mujeres lograron hacerse una vida comoda y digna en estas nuevas tierras. Pero finalmente llegó lo que todas temían. La Abuela Alda se había enamorado de un canario y se casaría con él, y exactamente eso fue lo que pasó, pero la Abuela Alda se cuidó mucho de no tener hijos, más lo que tanto se había evitado finalmente llegó, la Abuela Alda estaba en cinta. Fueron unos meses muy estresantes para las tres mujeres que pudieron respirar en paz cuando nació una sana y hermosa niña. Sin embargo, el esposo de la Abuela Alda seguía presionando porque quería tener más hijos, de hecho quería un hijo varón que llevará su apellido, pero Alda se negaba sin dar mayores explicaciones.

Un día su esposo llegó a casa muy tarde en la noche y algo bebido, y le dijo a Alda que había conocido a un Español de su mismo pueblo, y que le había contado que su familia estaba maldita. La Abuela Alda rompió en llanto y mientras su esposo la veía con desprecio ella le contaba sus dolorosos recuerdos. Al poco tiempo el esposo de Alda desapareció y lo último que supieron fue que se había ido a Maracaibo al occidente del país. Ese día la Abuela Alda supo también que estaba en cinta y por los desagradables hechos ocurridos con su esposo supo que el hijo que esperaba era varón. Durante el embarazo la Abuela Alda se contagió de sarampión y el bebé nació muerto. Era varón como ella sospechaba.

Como este tipo de cosas es difícil de mantener en secreto en poco tiempo fueron tildadas como las malditas, y aquello que ellas lucharon por tanto tiempo para mantener en secreto estaba en boca de todos. Sin embargo, las mujeres de esta familia eran trabajadoras y muy afectuosas, sus vecinos siempre estuvieron pendientes de ellas, así como ellas siempre fueron muy serviciales con sus vecinas de la Candelaria.

Una tarde la Sra Maria de la Paz se acercó al taller de costura de la Abuela Alda y le pidió que la acompañara a dar un paseo, ella trató de negarse porque tenía mucho trabajo pendiente, pero la señora María de la Paz insistió, ella finalmente aceptó, mientras caminaban entre callejones que de lado a lado tenían pulperias y quincallas le contó que había conocido a una Gitana, y que le había contado su caso, que le había dejado claro que quitar la «Maldición de la Sangre» era muy difícil pero no imposible, lo que debían hacer era que todas las niñas que nacieran debían llevar el nombre de la Gitana que lanzó la Maldición, por lo menos en las próximas dos generaciones, pero como toda magia tenía sus condiciones, la Gitana, le dijo que cada nombre gitano tenía un significado y las niñas tendrían que vivir a lo largo de su vida con las energías de ese nombre. También le contó que a partir de la tercera generación la fuerza de la Maldición comenzaba a desvanecerse porque pasados 100 años perdían fuerza.

María de la Paz le preguntó a la Abuela Alda si conocía el nombre de dicha mujer, y la verdad es que ella no lo sabía, pero seguro que su madre o su abuela si lo sabían.

La Abuela Alda repitió en la cena todo lo que la Sra. María de la Paz le había contado y cuando terminó las tres mujeres guardaron un largo silencio, pues cada una de ellas quedó inmersa en sus propios pensamientos. Fue la madre de la Abuela Alda la que rompió el silencio y dijo: Samara, ella se llamaba Samara.

Nunca más se volvió a hablar del tema hasta que la sobrina de la Abuela Alda anunció que estaba comprometida y que se iba a casar, ese anuncio revivió antiguos temores y obligó a las tres mujeres a convocar una reunión familiar para explicar «La Maldición de la Sangre «.

Tanto la sobrina como la hija de la Abuela Alda fueron informadas de todos los detalles de la maldición familiar. Al finalizar la historia la hija de la Abuela Alda informó que ella también estaba comprometida y que al igual que su prima se casaría pronto.

Ambas chicas se casaron ese año y al año siguiente ambas dieron a luz niñas, tenebrosas de la Maldición familiar las llamaron Samara Alejandra y Samara Valentina. Sin embargo, fue mucho tiempo después que lograron descubrir que Samara significaba protegida por Dios.

Ambas chicas tuvieron otros hijos, y ambas tuvieron hijos varones, pero vivieron con temor hasta que el primero de los varones cumplió 11 años, ratificado aquello que había contado la Sra Maria de la Paz, pero la historia no termina ahí, porque al poco tiempo el esposo de la hermana de la Abuela Alda apareció, había viajado desde España y le pidió perdón a su esposa y intentó arreglar las cosas. Las mujeres entendieron que eso se debía a la Maldición. Cuando el nieto de la Abuela Alda cumplió 12 años su esposo también regresó, y al igual que su cuñado estaba muy arrepentido e hizo todo lo posible por enmendar todo el mal que había causado.

Mi amiga me dijo que si algún día se casaba su hija se llamaría Samara, al igual que las hijas de sus hijas, sólo por ser previsivas.

La Abuela Alda murió dos o tres años después de que me contarán está historia, y su esposo murió 5 semanas después de tristeza, eran dos viejitos muy simpáticos y aún los recuerdo con mucho cariño.

Esta historia se la dedico a mi amiga Samara, la protegida por Dios y libre de toda maldición, gracias por escribirme y recordarme que tu abuela también tenía una hermosa historia. (Por cierto, mi amiga Samara está a punto de ser abuela otra vez, su segundo hijo varón está esperando su primer hijo, y creemos que será niña, una nueva protegida por Dios)

Anuncios