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@addais En este día, haremos un ritual de la confesión y el perdón. Es un ejercicio en el cual tendrás que ser muy sincero contigo mismo sin llegar a la crueldad.

Siéntate en un lugar cómodo donde nadie te interrumpa, puedes colocar una vela encendida frente a ti, un incienso a tu derecha y un vaso de agua a tu izquierda.

Luego, en una hoja de papel, escribe todo aquello que consideras has hecho mal, sentimientos negativos que has tenido hacia ti y hacia otras personas, tengan o no justificación, errores cometidos y todo aquello que ha salido de ti y te ha producido malestar.

A continuación, escribirás me perdono por…., terminando la frase con lo que escribiste en la parte de arriba. Al terminar, dirás el Salmo 25 en voz alta:

“1 Oh Señor, te entrego mi vida.

2     ¡Confío en ti, mi Dios!

No permitas que me avergüencen,

ni dejes que mis enemigos se regodeen en mi derrota.

3 Nadie que confíe en ti será jamás avergonzado,

pero la deshonra les llega a los que tratan de engañar a otros.

4 Muéstrame la senda correcta, oh Señor;

señálame el camino que debo seguir.

5 Guíame con tu verdad y enséñame,

porque tú eres el Dios que me salva.

Todo el día pongo en ti mi esperanza.

6 Recuerda, oh Señor, tu compasión y tu amor inagotable,

que has mostrado desde hace siglos.

7 No te acuerdes de los pecados de rebeldía durante mi juventud.

Acuérdate de mí a la luz de tu amor inagotable,

porque tú eres misericordioso, oh Señor.

8 El Señor es bueno y hace lo correcto;

les muestra el buen camino a los que andan descarriados.

9 Guía a los humildes para que hagan lo correcto;

les enseña su camino.

10 El Señor guía con fidelidad y amor inagotable

a todos los que obedecen su pacto y cumplen sus exigencias.

11 Por el honor de tu nombre, oh Señor,

perdona mis pecados, que son muchos.

12 ¿Quiénes son los que temen al Señor?

Él les mostrará el sendero que deben elegir.

13 Vivirán en prosperidad,

y sus hijos heredarán la tierra.

14 El Señor es amigo de los que le temen;

a ellos les enseña su pacto.

15 Mis ojos están siempre puestos en el Señor,

porque él me rescata de las trampas de mis enemigos.

16 Vuélvete a mí y ten misericordia de mí,

porque estoy solo y profundamente angustiado.

17 Mis problemas van de mal en peor,

¡oh, líbrame de todos ellos!

18 Siente mi dolor, considera mis dificultades

y perdona todos mis pecados.

19 Mira cuántos enemigos tengo,

¡y de qué manera despiadada me odian!

20 ¡Protégeme! ¡Rescata mi vida de sus manos!

No permitas que me avergüencen, pues yo en ti me refugio.

21 Que la integridad y la honestidad me protejan,

porque en ti pongo mi esperanza.

22 Oh Dios, rescata a Israel

de todos sus problemas.”

Después, quema el papel con la llama de la vela y da gracias porque esto ya es pasado y el pasado no volverá. Toma agua en señal de agradecimiento. Dejas consumir la vela y el incienso. @addais

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