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Por @virginiaescobar

El color está íntimamente relacionado con las energías que proyectamos, de hecho va mucho más allá del color de nuestra ropa, ya que de forma inconscientemente hemos adjudicado colores para describir situaciones, estados de ánimo o enfermedades, por ejemplo acostumbramos a decir: «Está verde de la envidia, «Está rojo de la cólera» «Esta pálido del susto» o «Está amarillo enfeemizo» entre otras expresiones. Pues bien, ya por ahí tenemos una importante pista de la energía que nos sobra o que estamos produciendo en un momento determinado en exceso.

Pero tal vez lo más difícil de determinar es el «Color que nos Falta» que se traduce en una energía de la que carecemos, y que normalmente se traduce en problemas de salud física o emocional.

Al igual que los medicamentos que nos puede recetar un médico la cantidad del mismo es importante para no generar un desequilibrio en la persona, puesto que los excesos o las carencias tienden a romper con el equilibrio natural de cada ser humano, tanto del que lo emite como del que lo recibe.

Desde tiempos inmemoriales los colores han sido algo «mágico», por ejemplo los antiguos egipcios construían templos utilizando colores para sanar; los chinos, los caldeos y los místicos de la India han asociado «Colores» a los puntos energéticos del cuerpo y en algunos casos se ha utilizado para curar.

La forma en que la luz (colores) penetra en nuestro cuerpo se encuentra aún en investigación por parte de la ciencia. Algunos expertos en la materia dicen que la luz entra por los ojos estimulando los receptores y haciendo que se comiencen a segregar distintas hormonas o fluidos en el cuerpo generando así una respuesta. Pero, Está probado que el cuerpo reacciona a la luz incluso cuando no tiene visión. Por lo tanto el sentido de la vista no es el único receptor.

Esto tal vez se debe a que la luz viaja a 300.000 km/s y mientras lo hace vibra por lo tanto despliega energía. Las vibraciones de la Luz se miden en Unidades Ángstrom y cada color viaja en una longitud diferente de onda, por lo tanto cada color emitirá una energía diferente.

Se cree que cada cuerpo humano selecciona de la luz los colores que necesita absorber formando su propia vibración, y todo esto puede observarse en el Aura y ser fotografiado con la técnica Kirlian.

Actualmente se están realizando muchos estudios de la energía del Color, principalmente en oficinas, centros de estudio y hospitales dando paso a su uso terapéutico.

Ese uso terapéutico o mágico es lo que Reymond Buckland llamó «Magia de Color» o «Cromopatia» ya que el objetivo de su trabajo era terapéutico o de sanación.

Fue Buckland quien advirtió a brujas y magos que los colores tienen diferentes efectos en las personas y que sus efectos o resultados no son estándar, por ejemplo el color blanco puede ocasionar a algunas personas paz, a otros intolerancia y a otros alergias porque comienzan a estornudar automáticamente.

Por lo tanto la mejor forma de saber el efecto que cada color tiene en ti es comenzar a relacionarte con cada uno de ellos de forma personal e íntima. Existen muchas técnica para lograr este objetivo, pero yo siempre recomiendo comenzar por analizar los colores que nos rodean, su abundancia o su carencia en nuestro entorno. Probar vestirse de diferentes colores y registrar en un cuaderno tus experiencias diarias es una buena forma de comenzar a trabajar con la Magia del Color.

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