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Por @virginiaescobar

Un objeto maldito es algo que puede comprenderse de las siguientes formas: bien como un objeto que simplemente atrae mala energía; o ya, en sentido estricto, como un objeto que atrae mala energía y está ligado a una maldición concreta.

Un aspecto muy importante es si el objeto ha sido o no infestado, pudiendo esa infestación ser ejercida por un ente astral sin conciencia, o por un espectro consciente, o inclusive por un demonio… En todo caso, la intensidad de la mala energía atraída por el objeto, puede ir desde manifestarse en la simple “mala suerte”, hasta manifestarse en la muerte de quien posee el objeto, ocurriendo esto último prácticamente siempre en objetos que han recibido una maldición concreta.

Este diamante, cuyo nombre significa “La Montaña de Luz”, tiene un pasado nada luminoso… Pesa 105 quilates, alguna vez estuvo entre los más grandes diamantes del mundo, y ha pasado por manos de gobernantes hindúes, mongoles, persas, afganos, sikh y británicos. Fue tomado como trofeo de guerra una multitud de veces, y todos sus propietarios perdieron el trono o cayeron en desgracia. La razón de eso está en la maldición que tiene, y que figura en un texto hindú del año 1306, fecha de la primera aparición confirmada de la joya. Dice así la maldición:

‹‹Quien posea este diamante dominará el mundo, pero también conocerá todas sus desgracias. Solo Dios, o una mujer, pueden llevarlo con impunidad››.

Debido a la maldición del diamante, se sugiere que, si el monarca que lo posee es hombre, debe entregárselo a su esposa. En todo caso, durante la colonización británica de la India el diamante fue a parar a la Corona Británica, cayendo en manos de la Reina Victoria, quien lo pudo portar impunemente porque era una mujer.

Actualmente el diamante sigue siendo propiedad de la Corona Británica, y se exhibe como atracción turística en la Torre Británica. India lo ha reclamado enfáticamente, pero Inglaterra nunca se lo devolverá.

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