@karembarratt

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Para los estoicos (antiguos filósofos griegos) la felicidad se lograba cuando uno se alineaba a las virtudes, en este caso sabiduría, coraje, justicia y moderación. ¿Qué tan alineado estas a tus virtudes o principios? ¿Qué tanto los aplicas? ¿Te hace feliz el hacerlo?

Yo tengo mi propia lista de virtudes: amor, belleza, bienestar, paz, bondad, verdad, prosperidad y sentido de lo sagrado. No puedo decir que siempre estoy perfectamente alineada con ellos, pero es un poco como esos avioncitos que aparecían en los controles de los aviones viejos, con una raya por el medio. A veces me voy un poco de más (o mucho) hacia un lado o hacia el otro, pero siempre estoy pendiente de enderezar mi avioncito interno. Y en los pocos momentos en que lo logro, en que estoy completamente centrada en los valores que son importantes para mí, siento una gran paz y plenitud -y sí, me siento feliz, y hasta medio orgullosilla ;). Y luego el avioncito se descalabra y me mueve para un lado, y volvemos a comenzar.

Pero hay que notar algo interesante. Mientras estoy clara de que me he desviado del rumbo y estoy haciendo todo lo posible para regresar a él, aunque la situación sea algo frustrante o estresante, no soy infeliz, porque sé que, a pesar de todo, voy por el camino indicado. Es cuando me descuido, cuando le quito la atención a mi avioncito interno y me dejo llevar por las turbulencias de la vida, olvidándome a veces de algunos o todos los principios que me son importante, cuando caigo en la desesperanza (a menos que esta sea producto de mi bipolarismo, pero esa es otra historia). Así que, aunque nuestras virtudes no sean exactamente las mismas que las de los estoicos, al menos en algunos casos, creo que si estoy de acuerdo que la felicidad tiene un fundamento fuerte en las virtudes con la que guiamos nuestras vidas y que nos dan apoyo, sustento, inspiración y fortaleza.

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