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Por @virginiaescobar

La herramienta de la meditación en la Wicca lo que busca en que en armonía encuentres tu conexión con la divinidad de tu preferencia. A continuación te explicaré una de las muchas formas que puedes lograr una conexión.

Acondiciona tu mente para entrar a un estado meditativo profundo. Las herramientas de cualquier mago o bruja para alcanzar una buena concentración para un estado meditativo de calidad pueden ser música, velas, incienso o campanas, puedes cantar el nombre de tu diosa o dios favorito. Mantén baja la intensidad de las luces o apágalas. Cuando cerramos los ojos aumentamos la percepción de nuestro sexto sentido.

Escoge un lugar para la meditación que haga resonancia contigo. Si practicas la Wicca céltica, probablemente preferirás practicar la meditación al aire libre. Tu preferencia por los paisajes, olores y sonidos de la naturaleza mejorarán tu meditación. Muchos Wiccas prefieren meditar en sus altares, especialmente si el clima es inclemente. Lo importante es escoger un lugar de meditación que te haga sentir relajado naturalmente. Si meditas bajo techo, asegúrate de que el cuarto sea silencioso y de que no seas interrumpido.

Encuentra una posición cómoda. No importa si estás sentado, acostado o caminando, mientras estés relajado y cómodo. Tu objetivo es permanecer receptivo y alerta, por lo que debes procurar no caer dormido por una excesiva comodidad.

Decide qué tipo de meditación quieres realizar. La meditación pasiva es el arte de permitir que las imágenes surjan en tu mente y concentrarte en esas imágenes o símbolos. La meditación activa implica que elijas la imagen o símbolo en el que quieres concentrarte. Puedes hacerlo con los ojos cerrados o abiertos. Ya sea que permitas que el símbolo venga a ti o que lo escojas, dale a la imagen elegida tu total atención. Los temas sobre los que enfocar tu meditación incluyen:

  • Pentagrama
  • Magia
  • Dios/diosa
  • Color(es)
  • Número(s)
  • Árbol, flor o planta
  • Gemas (cristal, amatista, zafiro, etc.)

Cierra tus ojos. Enfócate en tu respiración por unos minutos. Observa tu respiración. Cuando esté calmada y constate, lleva tu atención a tus pies y luego desplázala a lo largo de tu cuerpo. Libera toda la tensión que sientas en cualquier parte de tu cuerpo. También te puedes detener, enfocarte en la tensión y preguntarte por qué se encuentra allí.

Visualiza energía positiva llenando tu ser. Inhala e imagina una luz blanca que entra por tus pies y se mueve hacia tu cabeza. Exhala y libera la luz blanca, permitiendo que esta te sumerja en tu espacio mágico.

Permite que los pensamientos surjan, si es que practicas la meditación pasiva.Si un pensamiento o imagen llama tu atención, concéntrate en él, de lo contrario, déjalo ir y permite que el próximo pensamiento surja. (Si tus pensamientos empiezan a divagar, vuelve a enfocarte en tu respiración y empieza otra vez). Si has elegido la meditación activa, cierra los ojos y mentalmente enfócate en el símbolo o imagen que has escogido. Si prefieres, puedes mantener los ojos abiertos y concentrarte en tu símbolo elegido. Dale tu total atención y examina todos sus aspectos.

Ten un cuaderno y un bolígrafo cerca. Es posible que desees anotar ideas o bocetos que vengan a tu mente durante la meditación. Tan pronto como lo hayas hecho, regresa a tu estado meditativo.

Termina la sesión ofreciendo gracias. Trata de pensar en al menos 10 cosas por las que agradecer. Tu lista puede considerar desde placeres menores (“Estoy agradecido por la ayuda de mi vecino ayer”) a temas mayores (“Estoy agradecido por tener suficiente comida”).

Fuente: WikiHow

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