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@addais Día 7: El día del ritual y oración

Hoy al levantarnos nos disponemos a ser generosos. Si comenzamos a sentir alguna molestia por ello, será señal de que ha comenzado un cambio dentro de ti. Cuando se gestan cambios se producen resistencias y la parte oscura se mueve tratando de quedarse. Por ello, si sientes que no quieres seguir, toma un respiro y vive. Casi siempre en el día siete y múltiplos de siete, hay un vestigio de resistencia que hace que ocurran obstáculos e impedimentos para seguir adelante.

No te preocupes, ahora ocúpate haciendo un pequeño y maravilloso ritual.

En un lugar tranquilo de tu hogar, el más tranquilo que consigas. Allí, coloca una pequeña mesita y una silla. En la mesa frente a ti, coloca una vela pequeña, de cualquier color, enciéndela. Escribe en tu cuaderno generoso la siguiente oración:

“Señor, enséñame a ser generoso,

a dar sin calcular,

a devolver bien por mal,

a servir sin esperar recompensa,

a acercarme al que menos me agrada,

a hacer el bien al que nada puede retribuirme

a amar siempre gratuitamente,

a trabajar sin preocuparme del reposo.

Y, al no tener otra cosa que dar

a donarme en todo y cada vez más

a aquel que necesita de mí

esperando solo de tí

la recompensa.

O mejor: esperando que Tú mismo

seas mi recompensa.

Amén.”

Dila en voz alta, observando la vela, quédate en silencio y observa la llama de la vela por unos segundos. Cierra tus ojos y obsérvate siendo generoso tal como lo dice la oración. Posiciónate en cada frase y vívela. Anota todo lo que sentiste, miedo, ira, decepción, alegría, libertad, benevolencia o generosidad. Deja que la vela se consuma. Da gracias por lo sucedido y sigue tu día. Está pendiente de los pequeños mensajes generosos que comienzan a llegar a ti. @addais

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