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Por @virginiaescobar

Seguro que alguna vez lo has hecho: Soplar las pestañas que se caen mientras que pides un deseo, o junto con un amigo colocan la pestaña en el dedo gordo ambos piden un deseo y quien se quede con la pestaña es a quien se le va a cumplir el deseo. Es una acción que casi todos realizamos, pero, ¿sabes por qué lo haces?

La tradición de pedir deseos con las pestañas que se nos han caído se remonta al siglo XIX, cuando las creencias en brujas malas y diabólicas estaba en pleno auge. El folklore popular de la época dice que si colocabas en la palma de tu mano una pestaña y la lanzabas detrás de tus hombros mientras formulabas un deseo, este haría realidad, siempre y cuando a la pestaña se la llevara el viento. Si por el contrario se quedaba atascada, el sueño no se cumpliría jamás.

Según la tradiciónse creía que las pestañas caídas protegían de las brujas malas, y que cuando soplabas estos pequeños pelos, alejabas a los espíritus malignos de tu vida. Entonces se tenía la ferviente convicción de que el diablo trataba de recoger tanto pelo humano como le fuese posible para poder ganar poder sobre las personas, por lo que soplando el pequeño pelo a la máxima distancia podías alejar al demonio de tu vida, al menos hasta la caída de otra pestaña.

Sin embargo, la superstición va más allá poniendo condiciones al recorrido de la pestaña después de ser soplada, y decía así:

  • Si logramos que con el primer soplido la pestaña salga volando lejos, nuestro deseo se cumplirá a corto plazo.
  • Si la pestaña se queda pegada en nuestra mano o el viento la regresa a nosotros, es de suponer que el deseo no se cumplirá.
  • Pero si la pestaña se pierde antes de ser soplada nada podrá protegerte de las brujas malas o simplemente la influencia del mal ya ha llegado a ti.

Muchos afirman que los deseos pedidos a las pestañas caídas si se cumplen, principalmente aquellos que hacen referencia al amor de pareja o bodas

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