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Por @virginiaescobar

Yule es la fecha en que paganos de diversas partes celebran el renacer simbólico del sol y la luz. Pero Yule comienza en la oscuridad. En esa silenciosa oscuridad antes del amanecer, que nos abraza como el útero de una madre. La invitación en parte de Yule es sentirnos cómodos en esa oscuridad, en esa pausa, en ese paréntesis antes de la acción en donde nace la semilla de la creación. Así que, si pueden, párense antes del amanecer y abracen ese momento de intima paz. Vean dentro de sí y busquen esa chispa que está buscando nacer con el sol, para hacerse inspiración, visión, proyecto y realidad. Y cuando comience a salir el sol, respiren profundo y evoquen toda la alegría del mundo. Porque el sol de Yule es un sol de esperanza, de posibilidades, del triunfo de lo positivo sobre el miedo y le incertidumbre.

Otra forma de prepararse para Yule consiste en invocar las energías del renacimiento de la vida, la pasión, la motivación que nos trae estas fechas. Con un vela verde y roja podemos hacer una visualización en la cual podemos viajar por nuestro interior para reconocer en medio de la oscuridad nuestra luz interna.

El verde es el color de la vegetación, por esta misma razón, se le asocia con la fertilidad. Simboliza esperanza y dinero. Será importante evocar esas energías como parte del renacimiento en estas fechas.

El color rojo es uno de los colores primarios, lo asociamos con el fuego y la sangre, por esta razón, tiene un simbolismo universal que va más allá de las diferencias culturales, en exceso puede resultar incómodo pero es el color que llama a la pasión y a la motivación. Pero también significa atracción, fuerza, vida, valentía y vigor.

Todas esas energías son necesarias para entrar con fuerza en Yulé, y renacer a este nuevo ciclo o rueda solar, de modo que puedas reconocer tu luz interna en medio de la oscuridad.

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