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El mundo necesita amor, se dice en muchas canciones y lo repetimos a cada instante en nuestras conversaciones. Sin embargo, a quien llamamos el mundo?. El mundo somos todos y por tanto Tu eres el mundo, tú necesitas amor.

Cuando llegamos a este punto, comenzamos a enfocarnos en que este amor viene de otros, viene del entorno, sin percatarnos que la primera persona a la que amar y buscar ese amor somos nosotros mismos. Hay personas que les parece obsceno darse una caricia, tocar su cuerpo, sentir su piel y esto debido a tantos condicionamientos y tabúes. A pesar de estar en el rápido avance el siglo XXI, todavía este pensamiento y sensación persiste en la población.

Aunado a esto, la propaganda diaria en todo el planeta de guerras y violencia, hacen que el amor se torne lejano y un trofeo difícil de alcanzar. La realidad es que todos somos amor y podemos darnos amor desde nosotros mismos hacia otros. Es una tarea imperiosa de las próximas décadas.

Como comenzaremos? Entre otras cosas aprenderemos a realizarnos automasajes. A continuación les daré unos pasos sencillos para relajarnos y querernos, luego de un día estresante.

Colócate en un sitio cómodo, ten a la mano un aceite perfumado con una fragancia de tu preferencia. Moja tus manos con el aceite en pequeñas porciones.

Fricciona tu hombro derecho con la mano izquierda en toda su extensión, adaptándola a la forma del cuerpo. Masajea la nuca y siga por el lado del cuello, por el hombro y, bajando por el brazo hasta el codo, dejando deslizar la mano para empezar de nuevo por la nuca. Hazlo al menos tres veces antes de pasar al hombro izquierdo.

Aplica presiones con pequeños movimientos circulares con las puntas de los dedos de ambas manos a cada lado de las cervicales. Trabajar bien el cuello y alrededor de la nuca con más o menos intensidad según te sientas más cómodo o aliviado al realizarlo.

Luego, amasa en la zona posterior del hombro, apretando suavemente y soltando el músculo. Tal vez te produzca algo de dolor, pero sentirás alivio. Cuando hagas este paso intenta tomar la masa muscular entre el pulgar y el resto de los dedos e imagina que está retorciendo una toalla mojada para escurrirla. Aprieta amasando, con suavidad y suelta.

Ahora cierra la mano, pero sin tenerla apretada. Y con la muñeca lo más flexible posible, golpee rítmicamente con la mano el hombro del otro lado. Si primero has empezado con la mano izquierda, luego haz lo mismo con la mano derecha detrás del hombro izquierdo.

Para acabar, fricciona de forma suave y continua con las dos manos a la vez. Primero, a ambos lados del rostro, en la zona de las sienes. Deslízalas hasta la barbilla. Crúzalas al seguir bajando por el cuello hacia el hombro opuesto. Fricciónalos y sigue bajando por los brazos, pasando las manos palma con palma hasta llegar a las puntas de los dedos. Repita varias veces el último movimiento. Notarás un gran efecto relajante.

Continuara… @addais

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