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Por @virginiaescobar

Samhaim o Halloween como se le conoce actualmente es la fiesta más importante de la Wicca porque representa el cierre de la Rueda del año, es el Sabbat que cierra el ciclo anualmente. En pocas palabras es el fin de año wiccano (por llamarlo de una forma coloquial)

En Samhaim se abre la puerta que nos separa del mundo de los muertos para que estos puedan visitar a sus familiares. Por esa razón se hacen rituales en honor a nuestros difuntos y antepasados, se les honra y ofrece regalos. Se deja comida y dulces en las puertas de las casas o en los altares. En las ventanas se colocan velas con cintas negras atadas a ellas para protegerse de los malos espíritus y para atraer a los espíritus de nuestros seres queridos a casa.

Es el momento de rendirles homenaje recordándolos y sobre todo agradeciendo su presencia en nuestras vidas porque gracias a ellos somos lo que somos, gracias a ellos tenemos educación, momentos para recordar, experiencias, y de alguna manera reconocemos su amor en nuestras vidas.

Es la muerte el verdadero significado de estas fiestas, pero no como algo oscuro y tenebroso, sino como un paso a la libertad plena, cuando dejamos en la tierra todo lo que nos ata, hasta incluso dejamos el cuerpo para convertirnos en energía, en una parte maravillosa del Universo. Aunque actualmente las fiestas de Samhain se han mezclado con costumbres comerciales desvirtuando totalmente su concepto original no debemos olvidar que todo gira en torno al honor que le rendimos a aquellos que se fueron primero y que ahora son energía pura y libre.

Dentro de los rituales que se celebran en esta fecha nos encontramos con el Ritual de la Cena Muda en la que se ponen platos y sillas para nuestros difuntos, se cuentan viejas historias familiares en las cuales recordamos aprendizajes, amor o anécdotas, pero siempre debemos hacerlo con alegría. Las tristezas en estas fiestas solo resaltarían el egoísmo que sentimos sobre nuestro propio dolor, porque al final ellos son libres y nosotros no, es a nosotros a los que nos hace falta su presencia y por eso los lloramos, mientras que ellos al ser solo energía pueden entender que nada es eterno, solo el alma.

Tras la comida, los platos puestos a los difuntos (con comida) se dejan en la puerta. Se ponen manzanas (o frutas de la temporada) en la calle para los espíritus sin familiares  también tengan una noche especial y no se sientan desantendidos, puesto que dicen los cuentos que éstas almas pueden volverse malas con el tiempo.

Junto al fuego, se colocan sillas para los antepasados que nos visitan y en la decoración se colocan objetos o fotos de aquellos que serán honrados y enaltecidos esa noche. Bien dicen por ahí que la gente “nunca muere mientras sea recordado”.

Se llama cena muda porque solo los vivos hablarán, mientras que los puestos vacías solo escucharán el cariño y el amor que les tenemos, aunque les aseguro que alguna lágrima se escapará durante la noche, solo espero que ésta sea de alegría por haber recibido tantas bendiciones de esos seres que ya no están con nosotros.

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