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@karembarratt

2 pentacles a

En la gran mayoría de los mazos, el dos de oros o monedas está representado por una especie de malabarista haciendo malabares con dos monedas, muchas veces el movimiento de las mismas dibujando el símbolo del infinito, un ocho de lado. El significado tradicional es el de un momento de equilibrio, en que las cosas tienen el mismo porcentaje de salir bien o mal; tomar decisiones y llevar a cabo negociaciones o acuerdos. En su lado negativo puede significar falta de voluntad para comprometerse de lleno a un proyecto o una relación, la necesidad de resolver conflictos económicos y el peligro de distraerse fácilmente y saltar a una nueva empresa sin haber concluido la primera.

Hay varias cosas que me llaman la atención sobre esta carta. Primero esa la idea del malabarista, ese artista callejero, pocas veces apreciado, pero con habilidad y pericia que se gana la vida entreteniendo a la gente, yendo de aquí para acá. Lo que hace parece fácil, pero no lo es. Requiere horas y horas de práctica. Pero para tener éxito no solo necesita la habilidad, sino también exudar una imagen de alegría, diversión y optimismo -indiferentemente de cómo se sienta ese día.

Por tanto, dependiendo del contexto, podríamos agregar al significado tradicional, la necesidad de pulir nuestros talentos y habilidades, enfocándonos en lo que tenemos que hacer y no distrayéndonos con lo que pasa a nuestro alrededor, no se nos vaya a caer una de las monedas. Los malabaristas normalmente no tienen un público fijo, así que, para ser sinceros, aparte del entretenimiento que ofrecen, el público no tiene mayor interés en ellos. No hay confianza verdadera y por ello el malabarista siempre muestra una cara feliz, porque a su clientela no le interesa sus problemas. Así que el Dos de monedas podría ser una advertencia sobre ser cuidadosos a quien le contamos o confiamos nuestros problemas.

 

Por muy bueno que sea un malabarista, habrá un momento en que no podrá seguir arrojando las monedas. Necesitará un descanso y quizás un sustitutito que haga su trabajo, o parte del mismo. El Dos de moneda por un lado nos dice que tenemos la capacidad y el talento para hacer varias cosas a la vez, pero, por otro lado, debemos aprender a delegar si no queremos desgastarnos y poner en peligro la calidad de nuestro trabajo o esfuerzo. En el plano laboral/económico, el Dos de monedas puede referirse a la posibilidad (o necesidad) de tener dos empleos, estudiar y trabajar, hacer dos inversiones, o tener algún tipo de participación de un negocio en que tenemos un 50% del riesgo y la ganancia. Lo importante es esa idea de equilibrio. Debemos tener el tiempo, la fortaleza, el dinero, el enfoque y demás necesario para hacer las dos cosas bien, porque si no se nos puede quemar uno de los conejos. De modo que si no crees las condiciones como las he descritos están dadas, lo mejor es decidir entre una de las dos oportunidades y quedarse con ella.

Por un lado más espiritual/esotérico, el Dos de monedas, con esa imagen gemela de las monedas, nos piden que tomemos en cuenta que todo tiene su opuesto, cada acción tiene su reacción, así como es arriba, es abajo, que todo lo blanco tiene su negro y todo lo negro tiene su blanco. El símbolo del infinito nos pide que reflexionemos sobre la naturaleza cíclica de la vida, un día estamos arriba, otros abajo, un día sanos, otros enfermos, unos prósperos, otros menos. Y en medio de ese vaivén debemos encontrar un punto de equilibrio para lidiar con estas subidas y bajadas, con la calma interna del malabarista, porque solo así podemos ganar en el juego de la vida.

Por último, y esta es una interpretación muy personal, el Dos de monedas puede ser un llamado a crear un balance entre lo que somos y la imagen que presentamos al mundo. Por muy genuinos que queramos ser, a veces las convenciones indican que lo apropiado es modificar un poco la forma en que actuamos para estar más de acuerdo con el estatus quo. Esto en principio es bueno, porque crea una cierta estabilidad: todos los que están en dicha situación saben cómo comportarse y lo que pueden esperar de los otros.

Pero como es típico con el Tarot, nunca las cosas son así de sencillas. Ese jugar con máscaras puede ser peligroso si no tenemos cuidado. Por un lado, nos puede llevar a la franca hipocresía. Por el otro lado, puede distorsionar nuestras creencias y hacer que nos identifiquemos más con la máscara (eso que pretendemos ser) y no con lo que somos en realidad. Como dije, no está mal llevar mascaras para los momentos que lo indican -pero hay que estar claros que ni somos las máscaras, ni estas Deben ser taaaan diferentes a nuestro verdadero yo que no haya manera de relacionar a la máscara con quien la lleva.

Esta dualidad puede generar un tercer problema: que pensemos que aspectos de nuestra personalidad no “son buenos” o son “inapropiados” y los reprimamos. He cuando aparece La Sombra y, si no tenemos cuidado, desarrollemos un complejo a lo Doctor Jeckyl/Señor Hyde -es decir que reprimamos tanto al Señor Hyde, sin darle chance a salir de vez en cuando y expresarse, que este explote y aparezca en el momento menos indicado, de manera incontrolable.

Regresando al Tarot, el Dos de monedas puede ser, por tanto, una invitación a reflexionar la manera en que nos representamos y la forma en que dicha representación es un reflejo de nuestro verdadero ser; que tanta armonía hay entre nuestros diferentes aspectos a nivel de personalidad; y a crear un equilibrio en nuestra vida para que todos esos aspectos tengan su “tiempo en la luz” y de alguna manera se apoyen mutuamente.

 

 

 

 

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