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El domingo de Ramos, recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Se dice que lo recibieron con palmas.

Esta planta se ha considerado un símbolo del cristianismo, según la palma crece desde adentro. Su corazón es blanco, nunca se pudre. Así para el cristiano, su desarrollo depende de su corazón, lleno del Espíritu y su Palabra.

La palma crece en el desierto, lugar de sequedad, desolación. Florece y da fruto donde otros arbole mueren. Así los seguidores del cristianismo, en circunstancias difíciles y en un mundo desértico, crecen y da frutos.

Juan 12:3 dice: “Tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: Hosanna bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel.

En aquel tiempo, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.

Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:

“Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo;

y si alguien les pregunta: ‘¿Por qué lo desatan?’, respondan: ‘El Señor lo necesita’.

Los enviados partieron y encontraron todo como él les había dicho.

Cuando desataron el asno, sus dueños les dijeron: “¿Por qué lo desatan?”.

Y ellos respondieron: “El Señor lo necesita”.

Luego llevaron el asno adonde estaba Jesús y, poniendo sobre él sus mantos, lo hicieron montar.

Mientras él avanzaba, la gente extendía sus mantos sobre el camino.

Cuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros que habían visto.

Y decían: “¡Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!”.

Algunos fariseos que se encontraban entre la multitud le dijeron: “Maestro, reprende a tus discípulos”.

Pero él respondió: “Les aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras”.

(Evangelio según San Lucas)

En Apocalipsis dice. “Después de esto mire y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribu y pueblos y lenguas que estaban delante del trono y en la presencia del cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en las manos” @addais

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