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@karembarratt

 

La Estrella es, en mi opinión, la carta más bella del Tarot y es difícil encontrar un mazo en donde no esté pintada de manera espectacular. En lo particular, me gusta enfocarme en ella cuando tengo nubes en la cabeza y todo se ve gris. Es me imagen de esperanza, inspiración, imaginación y generosidad. A través de ella la vida, en todos sus niveles y dimensiones, riega sus bendiciones sobre la creación. Me recuerda a algo que leí en el Tao, sobre como el agua simplemente da, porque eso es lo que hace el agua, y al hacerlo se adapta al paisaje, a la geografía, llevando vida y cambios a todo a su alrededor. El agua no te busca, necesariamente, pero esta ahí, para cuando la necesites. No discrimina entre buenos y malos (bien lo dice Jesús en la Biblia, que Dios envía la lluvia para los santos y los pecadores), los sabios y los tontos, los que tienen y los que no. Así es la estrella.

 

La inspiración, llámenla Divina, el Yo Superior, la parte más sabia de nuestra mente, está ahí para el que se aquiete y abra lo suficiente para tocarla y beber de ella; para el que se atreva a creer que, a pesar de la oscuridad, hay luz, y el primer paso es ver la posibilidad en lo imposible. Todos tenemos nuestro camino hacia esta inspiración. Para algunos el camino será artístico, para otros científicos. En algunos casos el resultado será una medicina o una manera de hablar que sane el ego lastimado de un amigo; una torta de naranja o un contrato millonario; la ruta hacia la riqueza o hacia la simplicidad.

 

La Estrella también me recuerda buscar la belleza, en lo obvio y en lo no tanto -esa belleza que acaricia al alma, que hace sonreír, que nos ayuda a olvidar por un momento las calamidades del mundo; que nos asombra ante el poder de la naturaleza y la creación, que nos invita a recrearla, a nuestra manera, a compartirla, a protegerla para los demás. Más que nada la Estrella me sugiera a comenzar a buscar esta belleza y esta inspiración dentro de mí. Limpiar mi mirada y las malezas de mi mente; apreciar el brillo de los luceros al final de la oscuridad -así esta limpieza incluya una buena llantina, una lección en humildad y hasta una fiera pelea, conmigo misma o con los demás.

 

La Estrella es nuestra propia luz, que brilla, como un faro, en el universo de nuestro mundo interior.