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El día 20 de marzo, en el Hemisferio Norte ocurre el Equinoccio de primavera y en Hemisferio sur, el equinoccio de otoño. Es un día muy especial, la noche y el día tienen la misma duración, haciéndonos recordar que tenemos dentro de nosotros, luz y oscuridad en igual magnitud. También hace énfasis en la igualdad del corazón y la esencia misma de la fuente origen de la Creación. Por tanto, está cargado de una energía muy poderosa. En el Hemisferio Norte comienza todo a florecer, es tiempo de inicio. Para el Hemisferio Sur, es tiempo de cosecha, de recoger el fruto sembrado.

En cualquiera de los dos casos, este ritual que a continuación se presenta sirve para los dos Hemisferios, pues el verdadero propósito es conectarnos con la provisión y la alegría de la vida en sí misma. Al hacer este breve ejercicio estarás preparado tanto para tu total renacer o tu para recoger lo merecido.

Materiales:

Ropa cómoda

Un cuarzo blanco (si estas en el Hemisferio Norte)

Una amatista (Si estas en el hemisferio sur)

Una vela blanca

Incienso de Pino (Si estas en el Hemisferio Norte)

Incienso de Lavanda (Si estas en el hemisferio Sur)

Una copa de vidrio con ¾  de agua

Procedimiento:

El día 20 de Marzo a primeras horas de la mañana, coloca en el piso de un sitio no frecuentado o al aire libre mirando hacia el Este,  en forma de triángulo la piedra, la vela y el incienso. Este triángulo deberá ser amplio para que puedas entrar en medio de él, en posición de loto. Hacia el Este quedara la vela, a la izquierda la piedra y a la derecha el incienso. Enciende la vela y el incienso. Dentro del triángulo te sentaras cómodamente, mirando al Este, coloca la copa de agua en la parte de atras de tu cuerpo, alineada con tu espalda, dentro del triangulo. Inhala y exhala un par de veces hasta que te sientas totalmente relajado y en calma. Visualiza como frente a ti, entre la vela y tú,  desciende una columna de luz blanca de donde inhalaras el aire puro que trae la columna percibiendo como limpia tu organismo y te llena de su luz. Hazlo por varias ocasiones hasta que te veas resplandecer.

Observa como en la columna se dibuja una gran puerta de cristal que se abre ante ti invitándote a ingresar, lo haces lentamente e inmediatamente te visualizas sobre la cima de una hermosa montaña verde. Puedes observar la vida de la naturaleza en toda su extensión y percibir la esencia del amor en todo lo que te rodea. Toma tu tiempo admirando el paisaje que te transmitirá su maravillosa energía de Amor.

Si estas en el Hemisferio Norte, visualízate, plantando nuevas semillas, observa plantas y animales naciendo. Siente la renovación de tu cuerpo y espíritu.

Si estas en el hemisferio sur, visualízate recogiendo hermosos frutos, regocíjate en sus formas, sabores y colores.

Visualízate sentado en el pasto en posición de loto,  ubica tus manos unidas palma con palma a la altura de tu corazón y observando el paisaje que esta frente a ti pronunciaras tres veces las palabras “Yo Soy, Yo Soy, Yo Soy”.  Ahora visualiza frente a ti, un ser Maravilloso, bello, que es tu guía o tu Ángel Guardián. Salúdalo y déjate guiar por este ser, deja que te llene de sus mensajes.

Siente la energía de la provisión, abre tus ojos, observa la vela unos instantes, vuelve a cerrar los ojos y deja que llegue a ti, ideas, pensamientos, sentimientos, detállalos. Respira con suavidad y lentamente.

Luego párate, coloca las manos en posición de orar en tu pecho y da Gracias por el momento sagrado que se ha manifestado en ti. Da gracias a la Creación y a los seres que te acompañan siempre en tu encarnación. Pide permiso para salir del triángulo. Bebe el agua de la copa que se ha magnetizado con este ejercicio, para putificar tu cuerpo. Al consumirse la vela y el incienso, recoge los restos y bótalos. La piedra la llevaras contigo entre tus cosas. Prepárate a vivir intensamente en Luz, amor y paz. @addais