Etiquetas

, ,

@KaremBarratt

la-la-land-pic-2048x1152

Un artículo corto porque no le quiero echar a perder la película a nadie. Como amante de los musicales y las películas románticas, pues me encantó. Algunos lo han llamado un film “escapista” y en cierta manera lo es. Pero también es una de esas raras joyas que muestra cuán grande y poderoso es el verdadero amor.

 

La primera lección de La La Land es esta: los que nos aman tienen a veces más fe en nosotros que nosotros mismos y si es necesario nos darán una patada por el trasero para que seamos todo lo que podamos ser.

 

La segunda lección es que lograr las metas nunca es fácil y eso en si es una de las bendiciones de ir tras de ellas. Vamos a recibir muchas negativas; vamos a dudar de nuestra visión; vamos a intentar con todas nuestras fuerzas solo para fallar; vamos a sentirnos tentados a vender la ilusión por lo práctico y va a tomar muchas lágrimas, sudor y esfuerzo hasta lograrlo. Y lo más probable es que el triunfo no sea exactamente como lo imaginamos y hay cosas que se pierdan en el camino -y eso está bien.

 

La tercera es karmática: toda acción tiene consecuencia, independientemente de cuales hayan sido nuestras intenciones (o la historia que nos contamos a la hora de actuar). Y dichas consecuencias siempre alteran, mucho o poco, para bien o para mal, el resultado final.

 

Cuarta: de poetas, artistas y locos todos tenemos un poco y en ocasiones, en un mundo obsesionado con una versión del éxito, eso puede sentirse más como una minusvalía que como un regalo. Pero no hay que creer a los cínicos. El arte alimenta el alma, no solo de quien lo produce, si no también de quien lo recibe y si nuestra vocación es artística, cultivar nuestro talento y realizar nuestra obra es casi un sacerdocio: un trabajo sagrado que merece todo el respeto, cuando se hace de corazón,

 

Quinta lección: el amor verdadero siempre da alas para volar, nunca crea cadenas para atarnos en la mediocridad. Y lo hace así eso signifique perdernos, por un rato o para siempre, para que podamos alcanzar las estrellas.