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El mundo de las estructuras sociales y de las formas físicas, tiene que ver con Capricornio. Y con el tránsito de Plutón (muerte y transformación), por este signo, la incertidumbre y el caos son la regla. Mientra más apegado estés al mundo exterior, mayor será la frustración frente a la imposibilidad de concretar metas u objetivos. Naces en un mundo donde no recibes amor incondicional, y desde pequeño debes ganarte la aprobación de tus padres para recibir amor.

Luego de adulto, la necesidad de aprobación se traslada a la sociedad, y cualquier medio se utiliza para «tener» ese reconocimiento, dejándose a un lado lo esencial, que es tu «ser interior». En esta sociedad cuando se habla de «ser», se habla de «ser alguien reconocido», alguien con riqueza, con poder político, alguien famoso. El ego tiene hambre y sed de reconocimiento, no puede soportar no ser nadie. Sin embargo, cuando desaparece la mente, desaparecen todas las ilusiones de tener reconocimiento, y tu esencia comienza a brillar, a florecer, te sientes pleno.

Tu luz y aroma alcanza a todos los demás a través del servicio. Igualmente realizas una actividad, pero no es lo que haces, sino la entrega total que pones al hacerlo lo que te hace sentir lleno. Si el reconocimiento exterior llega, está bien, si no, ya te te sientes recompensado. Tu «ser a alguien reconocido» es muy pequeño. Mientras más necesidad de ser alguien tienes, más pequeño eres. Por el contrario, mientras menos te preocupes de ser alguien, y te dediques con pasión a tu actividad, más grande eres. Como dijo un gran maestro: «Se absolutamente nadie y serás uno con la existencia».

Fernando Matheus.

Twitter: @matheusferi Instagram: @astrologiaalgomas