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El Unicornio es también representación de los dos sexos en uno. Su cuerno simboliza el sexo masculino, es un símbolo fálico asociado al hombre, pero a la vez muchas veces el cuerno del unicornio se representa en espiral, un símbolo femenino que recuerda al sexo de la mujer, y también se asocia con el agua (por similitud con las caracolas de mar, posiblemente). Mientras que el fuego y el aire son elementos asociados a lo masculino, la tierra y el agua conllevan una carga femenina. Así, aúna en el propio cuerno la masculinidad y la feminidad.

El cuerno del unicornio es el recipiente de su magia y de sus pensamientos y experiencias. Del mismo modo, en él se encuentra un extraño sentido, similar a lo que nosotros llamaríamos “sexto sentido”, o una poderosa intuición, que le lleva a brillar ante el peligro. Además, hay animales que lo presentan más liso o con rugosas espirales. Si tiene las espirales muy marcadas, es un animal viejo, que ha acumulado gran cantidad de conocimientos, vida, sensaciones. Si el cuerno está liso, casi intacto, es un unicornio recién nacido o con pocos días. En realidad en esto no es muy distinto de nosotras, las personas, que también con el paso de los años las huellas de lo vivido se dejan ver en nuestro rostro como pequeñas arrugas…

Al cuerno también se le supone poderes curativos o venenosos según la intención con que se use. También había leyendas que decían que si se le cortaba el cuerno a un animal vivo, de este nunca dejarían de brotar alimentos y riquezas sin fin (y de ahí la expresión “el cuerno de la abundancia”). Eso sí, casi todas las historias también coinciden en que arrancarle el cuerno supondrá la muerte irremediable del unicornio… Compensaría?

Hubo un tiempo en que la gente, convencida de la existencia del mítico animal y apreciándole más por el valor material que podía tener que por lo que de soñador y mágico tiene, por lo que Chapoteando en el lago representa en tanto que persecución de la utopía, de las ilusiones… sin pararse a ver esto, buscaban la manera de hacerse con un cuerno que les garantizase una vida lujosa y larga. Nobles y reyes llegaban a pagar grandes cantidades de dinero por algo que, al no haber visto nunca, no podían asegurar que fuese o no un cuerno del mítico unicornio. Así, surgían teorías que demostrarían que el cuerno era o no real: una de ellas decía que al meter un verdadero cuerno de unicornio en un recipiente con agua, ésta debería empezar a hervir; otra recomendaba meter el cuerno en una caja con cuatro escorpiones vivos y considerar que era verdadero si éstos morían en unas horas.

Probablemente el cuerno era capaz de proporcionar la felicidad, sí, pero de una Manada de unicornios a la carrera manera que los que fueron capaces de asesinar un unicornio para conseguir su preciado tesoro nunca habrían imaginado. Así que si tenéis la suerte de ver un unicornio (que no suelen ser especialmente sociables), simplemente dejaos fascinar por su belleza y su libertad, sin asociarlo con posibles riquezas… Si eso es lo que os sucede, podréis consideraros afortunados, porque habréis descubierto la clave más importante de la felicidad: disfrutar de la belleza que te rodea sin querer guardarla para ti solo, ni desear más que lo que ese momento te está ofreciendo.

Fuente: The Magic Fairy Book®

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