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En la Wicca celebramos también la sensación de cambio relacionada con los acontecimientos biológicos y sociales de nuestras vidas. En este sentido, los wiccanos consideramos varios aspectos del ciclo vital humano como especiales y sagrados.

Igualmente que en otras religiones, también se celebran los tres ritos de paso: nacimiento, matrimonio y muerte, con las ceremonias del nombre, la unión de manos y el funeral respectivamente. Son éstos los acontecimientos del ciclo vital más reconocidos en las sociedades occidentales. En la Wicca, sin embargo, se valoran y celebran también otros aspectos de los ciclos vitales biológicos y sociales.

El nacimiento se considera una bendición, y la infancia, la época en la que interactuamos con el mundo de un modo muy sencillo e inmediato, especialmente sagrada. Igualmente, valoramos la transición de la infancia a la adolescencia como parte del cambio continuo que marca nuestras vidas. En la mayoría de las sociedades occidentales, el cambio biológico de niñez a adultez ni se marca ni se celebra, de hecho el tema de la menstruación en las chicas, y especialmente la primera regla, se trata con mucho secretismo, y suele estar presidido por el secretismo más que por la celebración. En la Wicca, en cambio, celebramos la primera “sangre de la luna” porque la consideramos un acontecimiento sagrado. Igualmente, en ocasiones celebramos el cambio de voz de los chicos, para que éstos puedan entrar en el mundo de los hombres de forma positiva, frente a las maneras negativas en las que se suele conceder la “Virilidad” en las sociedades patriarcales.

Las ceremonias de unión de manos suelen incluir promesas que duran un año y un día, o tanto como dure el amor. De esta manera se admite que las personas siguen cambiando después de enamorarse, cosa que no reconocen las promesas de eternidad de otros rituales. Igualmente, celebramos la edad avanzada de las mujeres y de los hombres con la ceremonia de madurez. En ella se valora la sabiduría de la edad avanzada. Según nuestra espiritualidad, la muerte se considera como parte del proceso de transformación, en vez del final de la existencia, por lo que durante el anual Día de los Muertos se honra, se recuerda y se habla con los seres queridos que ya no están.

En la Wicca le pedimos a la Diosa la bendición de los recién nacidos, la invocamos para que acompañe a los difuntos hacia su descanso y le rogamos que nos ayude a renacer. A lo largo de todas nuestras transformaciones, lo único que no cambia es su amor.

Fuente: La Biblia Wicca de Ann-Marie Gallegher

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