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La afirmación del hoy dice: “Persigo mi meta con receptividad abierta.”  y el ejercicio es el siguiente:

Imagina una Luz muy blanca y brillante, una pequeña pero profunda bola de Luz.  Imagínala delante de ti y tómala con tus manos. Ahora siéntela, escúchala, reconócela, como la misma Luz que te trajo y que sigue dentro de ti.

Detente un momento a sentir esto y escucha que tiene para decirte. Siente lo que te dice.

Luego lleva la Luz al pecho, siente como entra y como vuelve a tu pecho, está caliente, está viva, está en su Hogar.

Ahora que sabes que está allí, cuídala, que ella te GUIARA hacia tu camino, hacia el camino que viniste a transitar.

Y si la desesperación te vuelve a atrapar y te hace sentir que te alejaste de tu camino nuevamente, si sientes hoy que estás perdido, entonces cierra los ojos, y lleva nuevamente la mano a tu pecho.

Llámala, con todo tu ser, con tu Alma: “Luz, ven a mí, mi luz, Luz del Universo, vuelve y guíame”. ..

Siente en ese momento como las manos comienzan a tomar temperatura y se vuelven calientes, como la Luz.

Ahí está volviendo, regresando del lugar donde siempre estuvo y nunca se apago. Ahí está, siéntela nuevamente, ELLA es tu Esencia, tu Madre, tu Padre, esa Luz es el Yo Soy.

Siéntela, teniéndola entre las manos un instante con los ojos cerrados. Luego vuelve a tu día acostumbrado, renovado en la Luz.

@addais

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