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LAS HADAS

Como todos los elementales son seres mágicos, seres de luz, que salvaguardan la naturaleza desde otros planos de existencia. Antiguamente, las hadas eran muy conocidas, y se hablaba muchísimo de estas bellas mujeres en casi todas las leyendas, cantos y cuentos de amor, que han llegado a nosotros gracias a la insistencia de leñadores, pescadores y marineros que se empeñaron en repetir estas historias.

Al igual que sus pares, los Gnomos, manejan la ley de la transmutación (el poder de cambiar de aspecto), mutando de animal a viento o hasta incluso en lucecitas de luz incandescente.

Las hadas pueden definirse a si mismas como las divinidades de la naturaleza femenina, que representan a las fuerzas generadoras de la tierra, vinculadas con las más hermosas manifestaciones de la vida, las flores, ríos, los bosques, los niños y el fuego.

TIPOS DE HADAS

No existe un acuerdo general en torno a la clasificación de las hadas y contrario a la creencia popular, las hadas no pueden clasificarse en “Hadas buenas” y “Hadas malas”, simplemente porque en ellas no existe lo bueno y lo malo; su temperamento y carácter puede llegar a ser tan variable como el de los mismos seres humanos.

Sin embargo, son dos las principales teorías que nos explican la clasificación de las Hadas: la primera tiene que ver con la relación social que éstas mantienen; la segunda, nos dice que como seres Elementales, su clasificación se relaciona con uno de los 4 elementos del planeta.

Clasificación conforme a su relación social

En este tipo de clasificación, la familia de las Hadas incluye dos especies: Hadas Gregarias y Hadas solitarias.

Las Hadas Gregarias o Hadas Grupales viven en comunidades denominadas fatara ubicadas en colinas (de ahí el nombre de “Gente de las Colinas) o en túmulos que son grandes montículos de tierra levantados por tribus antiguas para adorar a sus jefes muertos. Se dice que visten de verde con un sombrero rojo y suelen estar acompañadas de Sprites que son un grupo de hadas diminutas. En la familia de las Hadas Gregarias encontramos a las Daoine Slide procedentes de Irlanda; a las Shide, que son una de las razas más antiguas de hadas; las Thutha de Danaan y las aristocráticas Seelie.

Las Hadas Solitarias, por su parte, siempre viven solas y visten de rojo. Sus costumbres son muy similares a la de los duendes.

Clasificación conforme a los 4 elementos

Debido a que las Hadas son consideradas seres elementales pueden clasificarse conforme a los cuatro elementos terrestres: Viento, Fuego, Agua y Tierra.

Hadas de Viento o Sílfides, las más conocidas en las leyendas europeas y pertenecientes al elemento de la inteligencia y de la mente, estas hadas se encargan de controlar los vientos; generalmente adoptan la forma de mariposas de color amarillo y les gusta aparecerse al alba. Viven en las cuevas, bosques, troncos huecos y arroyos. En esta clase de hadas encontramos a Lamias o hadas de las cuevas, las Fylgiar y los Silfos.

Hadas de Fuego o Salamandras, pertenecen al reinado de la Salamandra Legendaria y controlan el fuego que es el elemento tanto de creación, como de destrucción; se encargan además de orientar los rayos producidos durante las tormentas. Dado que su estación es el verano, acostumbran a reunirse al atardecer de este solsticio. Son de tonos rojizos y les gusta aparecer al medio día. Entre estas hadas encontramos las Limniades, las Dedos de Luz y las Salamandras.

Hadas de Agua poseen las virtudes del agua (curación y amor). Viven en cualquier espacio donde se encuentre agua como los arroyos, los mares, pozos, cascadas, manantiales, estanques, etc., visten generalmente de color azul y gustan aparecerse al atardecer. Se dice que ayudan a los pescadores durante las tormentas. Entre estas hadas encontramos a las Hadas de Mar, las Ondinas, Nereidas, Náyades, la Dama del Lago y las Xanas.

Hadas de Tierra, son las más antiguas del planeta, de gran bondad, con tonalidades verdes y relacionadas con todo lo que implique generación de vida; representan el invierno y la noche. Viven generalmente en construcciones antiguas o en las colinas. Entre estas hadas encontramos a las Dríades, Alseides y las Damas Verdes.

Fuera de la Clasificación de los elementales encontramos tres tipos más de hadas:

Las Driades: Que son el espíritu vivo de los bosques, y se presume que su vida gira en torno a la vida del árbol en el que residen. Siendo hermosas, frágiles y considerándose como las ninfas de los bosques, se dice que ellas reflejan rayos de color dorado en sus ojos. Cuando se aparecen a los seres humanos suelen cantar, aunque su canto se confunde con el sonido del viento al mover las hojas.

Mano Blanca: Son las Hadas más peligrosas que se conocen y su relación con el hombre puede resultar fatal. Son esas que suelen presentarse a los viajeros solitarios en las noches sin luna, los intentan seducir y sólo con el roce de su cuerpo el ser humano puede caer en la locura o en la desgracia, aunque también pueden morir de amor.

Tienen un rostro angelical, una mirada de niña inofensiva y una boca amable, capaz de balbucear las más dulces palabras. Se viste con llamativos trajes transparentes, y el cuerpo mismo es parte de esa sensación gaseosa y etérea. Sólo sus manos se muestran humanas, con una blancura extrema que provoca una atracción inevitable. Nadie puede escapar de la tentación, esos blancos dedos parecen estar siempre dispuestos a dar la más maravillosa de las caricias.

Las Fatas: Forman parte de una estirpe muy antigua y aristocrática. Muchas son las fatas conocidas por una u otra razón, y entre ellas cabe destacar a la Fata Alcina, hermana de la temible Fata Morgana, que tanto influyó en las aventuras de los Caballeros de la Tabla Redonda en tiempos del rey Arturo y la reina Ginebra en el legendario reino de Camelot. Otras fatas son la Fata Aquilina, Fata Sibiana, Fata Culina y la Fata Morliana.

Estas hadas viven en los bosques espesos y sombríos, Y son de una gran hermosura. También son amables y bondadosas con quienes se comportan bien con ellas, pero en caso contrario su maldad llega a límites insospechados.

Cuando veáis a una anciana, por ejemplo, cargada con un haz de leña por el camino, ayúdala a llevar su carga, puesto que seguramente se tratará de una Fata que desea poner a prueba a los hombres, en cuyo caso cambiará su aspecto achacoso por el suyo verdadero y colmará de dones y bienes al feliz mortal que la haya ayudado.

Las fatas suelen vestir ropas blancas, de seda o lino, y alcanzan una estatura hasta de 150 centímetros. Viven generalmente en las hosquedades de los árboles, o en cavernas y grutas de los bosques más impenetrables. Se encuentran de manera particular en Italia y demás países mediterráneos.

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