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A propósito, de todos los últimos procesos acontecidos en el país y entendiéndose que materia y espíritu no pueden estar divorciados, obtenemos que existe toda una confusión en Venezuela y en muchos países del mundo acerca de estos dos términos, Administración Pública y Privada. Esto no es una predicción, esto es un hecho presente. Según los conceptos administrativos y en economía, la administración pública es un sintagma de límites imprecisos que comprende el conjunto de organizaciones públicas que realizan la función administrativa y de gestión del Estado y de otros entes públicos con personalidad jurídica, ya sean de ámbito regional o local.

Por su función, la Administración Pública pone en contacto directo a la ciudadanía con el poder político, «satisfaciendo» los intereses públicos de forma inmediata, por contraste con los poderes legislativo y judicial, que lo hacen de forma mediata.

En cambio, la administración privada se distingue en el desarrollo socioeconómico de un país por lo cual podemos decir, es la que se especializa en desarrollar por medio de utilidades dadas por particulares la máxima producción de bienes o servicios, dando como resultado un beneficio para su organismo.

Al parecer estos términos han confundido realmente a quienes llevan las riendas del país, en ambos sentidos. Para aclarar esta confusión, creo que es necesario que se hable en palabras sencillitas. No entraremos en detalles y leyes, solo analizaremos la base real de cada uno.

La Administración Pública tiene que ver con todas las organizaciones que pertenecen al Estado y trata los asuntos del gobierno y del país. Es decir, en nuestro caso, Venezuela es la empresa (infraestructura), las instituciones gubernamentales son los empleados y los jefes, el soberano pueblo. Aquí comienza el desbarajuste primario. Entre los empleados (poderes e instituciones), está el Presidente de la República que es el Gerente General de la empresa Venezuela, el tren ministerial, la Asamblea nacional, el TSJ, etc., etc., que son los departamentos de la empresa, los jefes o accionistas son los millones de venezolanos que están por toda la empresa, observando los resultados de sus empleados. Cuando estos jefes no están percibiendo las ganancias o resultados favorables, se entiende que los empleados están haciendo un mal trabajo y por tanto, se les llama la atención y si no hay respuesta positiva, los jefes tendrán todo el derecho de despedir a estos empleados para ubicar a otros y a otros hasta conseguir una excelente gerencia que le generen ganancias a la empresas y a sus jefes. Esto es el deber ser, es la base de la Administración Pública. Pero en la confusión reinante, los jefes los creen empleados, los empleados mandan de mala manera a los jefes,  y la infraestructura está en decadencia.

Es necesario recordarle a cada trabajador de la empresa pública que no están allí para obtener ganancias a su favor, solo el pago por sus servicios que es otra cosa, puesto que en toda empresa la mayor ganancia la tiene el jefe, el accionista o el dueño y quien es el dueño de Venezuela?, pues ni más ni menos que su población. Se dan cuenta la gran confusión  que existe.

Ahora si observamos a la empresa privada, su principio básico es un dueño que monta una empresa, arma una infraestructura con su capital, adquirido por el, para obtener ganancias para sí mismo, emplea trabajadores  a quienes les da unos parámetros de trabajo y los beneficios que obtendrán por sus servicios. Este empleado aceptara o no las condiciones y comenzara su jornada. En esta empresa fabrican un bien o dan un servicio y obtienen unos dividendos que repartirá con los trabajadores, si así lo convinieron y acumulara capital que será utilizado o no a conveniencia del patrono.  Sin embargo, en la confusión existente, han planteado locamente que la administración privada no debería tener ganancias, los empleados sea declarados como dueños, sin haber participado con capital en la construcción de la misma y los dueños como enemigos de media humanidad. Olvidando que una empresa privada fue la idea de alguien, que la llevo a cabo y lo menos que puede obtener es que gane dinero por su idea y que en la medida que genere dividendos, generara también beneficios, puesto que si quienes la hacen mover están bien, todo incluyendo su producto final estará bien.

Por tanto se hace necesario, desglosar que  en la Administración Publica el organigrama esta de la siguiente manera:

Empresa: País, Ejemplo: Venezuela

Dueño o accionistas: Los Venezolanos, pueblo completo al  100%

Empleados: Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial

Esto es así, no tiene otra forma y si alguno de los empleados necesita dinero, tendrá que pedírselo a los dueños y estos darán la autorización. Y si los dueños consiguen a algún empleado robando o haciendo alguna actividad en contra de la empresa están en el derecho de despedirlo sin ningún tipo de remuneración. Es muy importante , recalcarle a todos que no es al revés, no es que si alguien firma un documento para despedir al empleado que está dañando, hay que amenazarlo, ponerlo preso o cualquier otro agravio, pues esa persona es parte de los accionistas de la empresa Venezuela y está en todo su derecho. Si cada venezolano comienza a entender su puesto dentro de esta gran institución, les aseguro que muchas cosas van a cambiar. Por esa misma razón, un dueño no puede dejar que un servidor público le dé una migaja o lo amenace con quitarle su patrimonio o le diga que hacer o no, alejado totalmente de las leyes,  porque aquí estaría los papeles invertidos. Hace mucho tiempo, se olvido la posición de cada uno. Cuando se hace una elección, sea de Presidente, de asamblea, de gobernadores, de lo que sea, en material gubernamental, se está es seleccionando un empleado, no un jefe. Se dice Jefe de Estado pero es realmente Servidor del Estado, y es ilógico que tenga más privilegios que los dueños de la gran empresa.  Esta es la gran realidad de la Administración Pública, no hay otra, por mucho que quieran confundir.

En la Administración Privada el organigrama es:

Empresa

Dueño o accionistas

Empleados

De igual forma que el anterior, el dueño es el que decide a quien emplea y a quien no y cuanto le pagara por sus servicios y hasta qué momento lo mantendrá activo dentro de sus instalaciones. Si el empleado no está a gusto, desea algo mejor o simplemente se canso, renunciara y el dueño le pagara lo correspondiente por su tiempo en la empresa.  El dueño decidirá qué productos o servicios ofrecerá, el margen de ganancia que tendrá, de acuerdo a las leyes que rigen el sitio donde se encuentra. Si al cabo de un tiempo, los números le indican que la empresa no es rentable, podrá cerrarla o cambiar sus estrategias o cualquier otro cambio que se le ocurriera. Muy importante, ninguna empresa privada se lleva a cabo sin ganancia alguna, es ilógico el solo pensarlo.

Es más, ni la empresa país, ni la empresa privada pueden funcionar sin que generen una ganancia a sus dueños inmediatos porque entonces no tendrían razón de ser. Este plano se rige en base a ganancias y no necesariamente esta fuera del plan mayor, al contrario es parte de las experiencias. La Creación es abundancia, ganancia, plenitud y este tema no queda exento, es parte de la misión de vida de muchas personas que llegan a este plano. Lo que sí es un tema aparte para analizar es como hacer que tanto la empresa pública como la privada entiendan lo que significa Ganar- Ganar. Pero, esto será para otra ocasión.

Como reflexión final, te dejo una pregunta: En esta gran empresa que se llama Venezuela, estás cumpliendo tu rol a cabalidad? @addais