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Un mensaje muy hermoso que nos deja la Diosa Madre de la Creación, cualquiera que sea su nombre. Cada creencia le da un nombre distinto pero es el mismo aspecto femenino en todo el Universo.

“Yo soy la fuerza de la bendición que consuela.  La forma pura de la existencia.  Lo divino en su origen y en su pureza.  Venid aquí y sabed que sois amados de manera infinita.  A lo largo de todos los tiempos, yo estoy con vosotros para estrecharos entre mis brazos, para  envolveros en la fuerza de la bendición divina, vosotros hijos sobre la Tierra y a vosotros se res divinos en el Cielo.  Os abro el ojo puro de la inocencia y os envío la fuerza de la clara determinación. ¡Sed bendecidos!”

La Diosa Madre de la Creación, dice a todos sus hijos, una y otra vez:  “Tienen la fuerza y el valor en ustedes, necesarios para ennoblecer el dolor y el sufrimiento en su interior y de esta manera enriquecerse: sean ricos  en crecimiento, ricos en sabiduría, ricos en compasión y ricos en experiencia. Independiente mente de dónde se encuentren, de quiénes sean y de lo que hagan, hacedlo siempre con todo su ser, desde lo más profundo del corazón. Entonces ustedes, su prójimo, hijos,  compañeros y su familia serán bendecidos. Su dolor ennoblecido, la compasión que demuestren por los seres que conforman su entorno, serán una chispa de esperanza en medio de  la desesperación. ¡No se desanimen! No cierren su corazón cuando hayan sufrido una dolorosa experiencia. Propónganse amar aún más y con mayor fuerza que anteriormente. Envíen su  fuerza en esa dirección. Asuman aquello que se les dé como tarea diaria con todo  su ser. Cuando perciban en su interior algún tipo de rechazo, traten, en la medida  que  sea posible, de superarlo aceptándolo y no huyendo. Intenten establecer contacto con sus seres iluminados y con los ángeles. Invoquen a los maestro. Abran sus sentidos  interiores a las voces de la luz. Ellas los guiarán de forma segura. Yo estoy aquí para todas  las personas del mundo. Siempre. Para consolarlos, protegerlos y guiarlos en el camino, para restablecer  la pureza y la naturalidad de lo divino. Ocurra lo que ocurra, no se asusten. Serán envueltos  en mi luz. Serán amados infinitamente. “

En el día de la Madre y los días subsiguientes oremos por nuestras madres estén donde estén, de la siguiente manera:

“Te damos gracias por nuestras madres, a las que Tu les has confiado el cuidado precioso de la vida humana desde su inicio.

Tú has dado a la mujer la capacidad de participar contigo en la creación de nueva vida. Haz que cada mujer puede llegar a comprender el pleno significado de esta bendición.

Mira a cada madre que está esperando un hijo, fortalece su fe en Tu paternal cuidado y amor para con ella y para su hijo en camino. Dale valentía en tiempos de miedo o dolor, comprensión en los momentos de incertidumbre y duda, y esperanza en tiempos de problemas. Concédele alegría en el nacimiento de su hijo.

Bendice a las madres a quienes les has dado el gran privilegio y la responsabilidad de ser formadoras de un nuevo ser.

Haz que todas ellas puedan fomentar la fe de sus hijos. Ayuda a todas las mujeres, quienes están al cuidado de los hijos de  otros y asumen su tarea con amor maternal, que puedan descubrir que engendrar vida es mucho más que dar a luz.

Te pedimos que envíes el Espíritu Santo, a las madres que han perdido hijos, que están enfermos o separados de sus familias, que se encuentran en peligro o problemas de cualquier tipo. Muéstrales Tu compasión y dales fortaleza y serenidad.

Colma de tu paz a las madres que ya no están con nosotros, que disfruten en Tu presencia del fruto de sus esfuerzos en la tierra.

Madre Universal, intercede por todas las madres, sé su guía y consuelo. Alcánzales la Gracia para esta vida y la alegría eterna en la Gloria.

Amén.”

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