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En un día de profunda reflexión, hacemos un acto de reconocimiento de errores y planificamos su corrección. Analicemos con gran regocijo las palabras de Jesús, las cuales tienen un alto contenido necesario en todo momento y vigente a través del tiempo.

“Y por aquel tiempo dijo Jesús a Sus discípulos: “predicad a todos en el mundo, diciendo: aspirad a recibir los secretos de la luz, y a entrar en el reino de la luz, pues ahora ha llegado  el tiempo para ello y ahora es el día de la Redención.  “No lo pospongáis de día en día, de una vuelta a otra (de la rueda del renacimiento), de eón a  eón, creyendo que cuando retornéis a este mundo conseguiréis acceder a los secretos y entrar en  el reino de la luz.  “Pues no sabéis cuándo el número de las almas perfectas estará completo; pues entonces se cerrarán los portales del reino de luz y en adelante nadie más podrá entrar ni nadie saldrá.  “Esforzaos por entrar mientras se esté haciendo la llamada, antes de que el número de los perfectos esté sellado y completo y el portal se cierre”.

(Alfa y Omega)

Cada día tienes que elegir entre vivir en la superficie del mundo o ascender a las profundidades de lo que realmente eres. Date cuenta de que dije “ascender a las profundidades”, en lugar  de descender. Si te pidiera que desciendas a la verdad dentro de ti, pensarías que necesitas  removerte a ti mismo del mundo y todo lo que puede revelar. Sería mejor alzarte por arriba de  él, ya que así se vuelve pequeño y tus oídos no oyen el ruido, y así puedes Ver y perdonar, ya  que este es tu papel.

Sólo podrás perdonar el mundo si lo VES. Por eso es muy importante que no trates de abandonarlo  e ir a cualquier otra parte. ¿Dónde irías para escapar de tu propia mente? Si fueras al fondo  del océano, aún estarías allí. Si escalaras la montaña más alta, aún encontrarías la misma mente.

No busques deshacerte de nada, sino abrazarlo todo, entonces te encontrarás en la profundidad  misma de tu ser. Entonces Sabrás y responderás como uno que Sabe.”