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@KaremBarratt

selfishness

 

A que ya han visto, más de una vez en FB, esos posters que nos recuerdan que no necesitamos nadie para ser feliz, que sola podemos lograrlo todo, que la Mujer Maravilla se quedó gafa al lado de nosotras. Suena muy bien y es un gran masaje para el ego, ¿pero…será verdad? Yo en lo particular lo dudo. En África hay una filosofía, por la que se guiaba Nelson Mandela, llamada Ubuntu. El Ubuntu más o menos se resume así: solo alrededor de gente podemos ser gente.

 

Es la relación con los otros la que nos revela las grandes verdades, sobre nosotros mismos, el mundo y la Divinidad de nuestro entendimiento. Todo lo que creemos y queramos ser solo se puede dar en una danza con los otros. Todo, desde ambiciones profesionales a esperanzas personales, representan tan solo una mano que necesita de otra para aplaudir. Es por ello que el antiguo  dicho zen nos pregunta, ¿si un árbol cae en un bosque si nadie que lo escuche, hace ruido?

 

Si te crees una persona bondadosa, no lo sabrás hasta que tengas gente a tu alrededor que te haga probar cuan bondadosa eres en realidad. Si eres ambiciosa, solo la forma en que lidias con terceros podrá abanicar -o apagar- el fuego de dicha ambición. No conozco a nadie que haya llegado a la cima sin la ayuda practica y/o la inspiración de terceros. La verdad es que Si necesitamos a otros para ser feliz. Quizás no a una persona en particular, o quizás no el tipo de felicidad que originalmente imaginamos para nosotros. Pero si es necesario ese contacto humano (a veces transferibles a otras criaturas a las que tratamos como humanos).

 

Incluso los religiosos y súper espirituales rara vez eligen una vida de absoluta soledad. Si bien es cierto que nuestra relación interna con Dios es importante, también es cierto que dicha relación esta también contemplada, de manera más tangible, en la forma en que vemos y somos con los demás. El que tiene pobre opinión del ser humano pocas veces tiene una relación profunda con el Espíritu. Y aunque muchos en el pasado y presente han visto a los monasterios y comunidades espirituales de diversas religiones como refugios para escapar al mundo, en realidad la gran mayoría fueron creados como centros de apoyo y cooperación, espiritual y práctica, a los miembros y a la comunidad fuera de sus paredes.

 

Por supuesto que no hay nada malo y sí mucho de bueno con amarnos a nosotros mismos, ser independientes y sentirnos cómodos en nuestra piel. El detalle que yo veo con esta moda del Solo Yo, es que hace parecer el buscar ayuda o compañía de otros como una debilidad. La vulnerabilidad puede ser muy poderosa y el aceptar que no podemos hacerlo todo, todo el tiempo, para todos, es muy liberador. Es mas fácil sostener el peso del planeta entre varios que a solas. También creo que hay que dejar de ver a la vida en blanco y negro. Supongo que el origen de estos mensajes fue recordarnos que no debemos “morirnos” por alguien que se ha ido, que no nos merece o que nos hace daño y ese es un buen mensaje. Pero ni de más de calvo ni con dos pelucas.

 

Nuestra alma siempre está a la busca de otra que le refleje partes de sí misma. Y el amor en ella es como la trinitaria: siempre deseando expandirse, subir, abrazar a todo lo que pueda. También recordemos que, cuando aceptamos la ayuda de otro, le estamos brindando la oportunidad de servir, de ser un héroe y de probarse a sí mismo. No dejemos que un falso orgullo trunque el chance a otra persona a crecer a través de nosotros. Es todo cuestión de equilibrio

 

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