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Comienza la Semana Santa y cualquiera que sea tu creencia, siempre será punto de reunión, estudio y reflexión la palabra de Jesús. Su obra marco un antes y un después en la historia de gran parte del planeta y la otra restante lo ve como punto de referencia para ciertas cuestiones. En la celebración de sus últimos días en el plano terrestre traemos parte de su mensaje y sus sugerencias vigentes. No solo existe los Evangelios divulgados por la religión católica, también hay documentación importante que recoge el mensaje de Jesús desde otros puntos de vista, que también son validos y de fuente confiable.

“Seguid el ejemplo de todos los ángeles del Padre Celestial y de la Madre Tierra que trabajan  sin cesar día y noche en el Reino de los Cielos y de la Tierra.  Por lo tanto, recibid también en vosotros el más fuerte de los ángeles de Dios, el Ángel de la  Acción.  Y trabajad todos juntos en el Reino de Dios; seguid el ejemplo del agua que corre, del viento  que sopla, del sol que brilla, de las hierbas y árboles que crecen, de las bestias que corretean y juegan Del sol que se levanta y se pone.  De la luna creciente y decreciente, y de las estrellas que aparecen y desaparecen. Todos se  mueven y cumplen con sus obras, pues todo lo que tiene vida se mueve y solo lo muerto está inmóvil.

Y Dios es el Dios de los vivos y Satanás el de los muertos. Servid, por lo tanto, al Dios vivo,  a fin de que el eterno movimiento de la vida pueda sosteneros, y para que escapéis a la eterna  quietud de la muerte. Trabajad, luego, sin cesar, para cimentar el reino de Dios, no sea que  seáis arrojados al reino de Satanás. Porque el eterno gozo abunda en el Reino del Dios vivo;  pero la tediosa inercia obscurece en el reino de la muerte, de Satán.

Sed, por lo tanto, verdaderos hijos de vuestra Madre Tierra y de vuestro Padre Celestial, para  que no lleguéis a ser esclavos de Satán. Y vuestra Madre Tierra y vuestro Padre Celestial enviarán sus ángeles para enseñaros a amar y a servir. Y los ángeles escribirán los mandamientos  de Dios en vuestra cabeza, en vuestro corazón y en vuestras manos para que podáis conocer, sentir y hacer los mandamientos de Dios.

Y orad cada día a vuestro Padre Celestial y vuestra Madre Tierra a fin de que vuestra alma sea  tan perfecta como el Espíritu Santo de nuestro Padre Celestial es perfecto, y que vuestro cuerpo llegue a ser tan perfecto, como el cuerpo de nuestra Madre Tierra es perfecto. Porque si entendéis, sentís y hacéis los mandamientos, entonces todo aquello por lo que oréis a vuestro Padre Celestial y a vuestra Madre Tierra, os será dado. Porque la sabiduría y el amor, y el poder  de Dios está sobre todas las cosas. De esta manera orad a vuestro Padre Celestial:

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.  Venga tu reino. Tu voluntad sea hecha sobre la tierra, como en el cielo.  Danos hoy nuestro pan cotidiano, y perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros  deudores. Y no nos conduzcas en tentación, mas líbranos de todo mal, porque tuyo es el Reino y  el Poder, y la Gloria, por siempre. Amén.

Y de igual manera orad a vuestra Madre Tierra:

Madre Nuestra que estás sobre la tierra, santificado sea tu nombre.  Venga tu Reino, que tu voluntad sea hecha, en nosotros como en vos.  Como tu envías cada día tus ángeles, envíanoslos a nosotros también.  Perdona nuestros errores, así como nosotros expiamos los nuestros en contra de Ti Y no nos coloques en tentación, sino líbranos de todo mal, porque tuyo es el Poder, la tierra, el cuerpo y  la salud. Amén.

Y todos oraron juntos con Jesús al Padre Celestial y a la Madre Tierra.

(Evangelio de los Esenios)

Y Jesús habló una parábola y dijo: Hubo un viñedo descuidado; las viñas eran altas, las hojas  eran enormes y las ramas largas.  Las hojas eran tan anchas que obstruían el paso del sol, y las uvas eran amargas, pocas y pequeñas.  El podador vino y con cuchilla bien afilada cortó todas las ramas y no dejó ni una hoja. Solo  la raíz y el tallo quedaron y nada más.  Los vecinos entrometidos vinieron en tropel y se escandalizaron y dijeron al podador: Hombre  tonto, has arruinado la viña.  Que desolación! No le ha quedado belleza alguna y cuando venga la cosecha los cosechadores la  encontrarán desnuda de fruto.  El podador dijo: Contentaos con lo que pensáis e idos y regresad a la cosecha y ved.  Y cuando vino la época de la cosecha los vecinos entrometidos vinieron y se quedaron sorprendidos.  Los tallos desnudos habían producido nuevas ramas y hojas y grandes racimos de uvas deliciosas  que doblaban todas las ramas hasta el suelo.  Y los cosechadores se regocijaban al acarrear días tras día la rica cosecha a la prensa.  Mirad la viña del Señor. La tierra está cubierta de sarmientos humanos.  Los ritos, las formas pomposas y las ceremonias son ramas, y las palabras de los hombres son  hojas, y unas y otras han crecido tanto que el sol ya no puede penetrar más al corazón, y el  resultado es que ha no hay fruto.  Mirad que viene el podador y con cuchilla de dos filos corta y arroja las ramas y las hojas de  palabras.  Y nada queda sino los troncos desnudos de la vida humana.  Los sacerdotes y los de pomposa apariencia reprenden al podador y le impedirían su trabajo.  No ven belleza alguna en los troncos de la vida humana; no ven promesa de fructificación.  El tiempo de la cosecha vendrá y los que han despreciado al podador observarán otra vez y se asombrarán porque verán los troncos humanos que aparecen tan sin vida, doblados hasta el suelo  con frutas preciosas.  Y oirán el goce del cosechador porque la cosecha es tan grande.  Los sacerdotes estuvieron muy descontentos con las palabras de Jesús, pero no le reprimieron  porque temían a la multitud.

(Evangelio de Acuario)”

Tú sabrás que el sueño está llegando al final cuando no te relaciones de la misma manera con  las cosas que una vez te causaron tanto gozo. Todavía puedes encontrar en ellas un indulto momentáneo, pero no podrán satisfacerte de la misma manera. Regocíjate si encuentras que ésto está ocurriendo ahora. Significa que tu corazón está preparado para dar el paso final hacia tu  despertar.  Significa que estás a la distancia de un aliento. No hay nada que ames en este mundo que no  venga contigo. Ve ahora y el Cielo por fin te recibirá.

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