Etiquetas

, , , , , , , ,

@KaremBarratt

MotherEarth2

 

Mañana 22 de diciembre es Yule (este año se mueve un día), fecha en que paganos de diversas partes celebran el renacer simbólico del sol y la luz. Pero Yule comienza en la oscuridad. En esa silenciosa oscuridad antes del amanecer, que nos abraza como el útero de una madre. La invitación en parte de Yule es sentirnos cómodos en esa oscuridad, en esa pausa, en ese paréntesis antes de la acción en donde nace la semilla de la creación. Así que, si pueden, mañana párense antes del amanecer y abracen ese momento de intima paz. Vean dentro de sí y busquen esa chispa que está buscando nacer con el sol, para hacerse inspiración, visión, proyecto y realidad. Y cuando comience a salir el sol, respiren profundo y evoquen toda la alegría del mundo. Porque el sol de Yule es un sol de esperanza, de posibilidades, del triunfo de lo positivo sobre el miedo y le incertidumbre.

Ese sol de Yule es el bebé sagrado de nuestra alma que renace una vez más para recordarnos que, no importa cuántas veces hemos caído, cuantas veces nos hemos desesperanzado, cuántas veces hemos perdido, siempre hay una oportunidad, un chance, una chispita que ilumina todo y nos ayuda a recobrar fuerzas para intentarlo otra vez. Para encontrar nuevos caminos. Para ver lo que quizás hemos ignorado por mucho tiempo. Para detallar el mundo mejor. No hay vida sin el sol. No hay vida para los humanos sin la luz. Y no hay vida para el alma sin esa conexión a la chispa sagrada, la divina inspiración que renace constantemente para alentarnos hacer todo lo grande que estamos destinados a hacer.

Con toda su alegría, la luz de Yule no nos promete nada fácil. No nos hace milagros ni acaba de un sopetón con los problemas. Pero si nos abrimos a ella, la luz de Yule nos sostendrá en esos momentos difícil; nos aclara las dudas de la mente, como aclara el rayo de sol que atraviesa la nube. Nos dará calor en el frio y nos alimentara indirectamente a través de toda la inspiración que obtenemos de ella. La beba que nace en Yule es la beba de nuestro Yo posible. Es la Beba de las segundas, terceras e infinitas oportunidades. Es la beba que nos recuerda de toda la belleza, bondad y amor que vive en cada uno de nosotros. Abrecemos a esa luz sagrada con fuerza, sin sarcasmo ni resentimientos y démosle el más dulce y tierno beso de bienvenida es este Yule.

Anuncios