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El origen del año bisiesto se remonta al año 46 antes de Cristo, cuando los desfases del calendario acumulados en los últimos siglos obligaron a tener un año de nada menos que 445 días que fue llamado año de la confusión. Entonces se inició de cero, con una reforma del calendario romano impulsada por Julio César que consultó al astrónomo y matemático Sosígenes de Alejandría (Antiguo Egipto). El llamado “Calendario Juliano” incluía un día adicional cada 4 años que compensaba de forma más coherente este desfase. En la antigua Roma este día era considerado sagrado y se celebraban grandes fiestas que incluían el intercambio de regalos, espectáculo de gladiadores y la liberación de esclavos.

Cada 4 años el calendario nos muestra un día mas en el mes de  Febrero, de esta forma se recupera las 6 horas que la tierra, cada año, va acumulando y no contabiliza en el calendario Gregoriano. El desfase natural está producido por la revolución no sincrónica de la Tierra, que tarda exactamente 365,242198 días en girar alrededor del sol. Si no existiera el año bisiesto cada 4 años,  se perdería 25 días cada siglo y habría un desfase de las estaciones.

El año bisiesto por ser un año diferente, siempre ocurren cambios de gran importancia en el planeta y en la población. El último año bisiesto fue el 2012, el cual fue un importante inicio de ciclo que marca diferencias para algunos muy oscuro y para otros todo felicidad.

El 2016 viene a remover para bien o para mal lo que comenzó en el 2012. Es tiempo de riesgos muy bien planificados. Es un Año de enseñanza de toda índole y puede estar lleno de inspiración e iluminación psíquica como también de gran oscuridad. En este año bisiesto nada se da a medias tintas. La intuición y las corazonadas marcaran sucesos importantes en los dirigentes mundiales y también en aquellos dirigentes que no conocemos, pero sabemos que son los verdaderos autores intelectuales. Los asuntos religiosos pueden traer gran revuelo en la población mundial, pues lo que era ya no será. Veremos incrementarse el mundo de al revés solo para mostrarnos que los paradigmas, estructuras y esquemas anteriores están llegando a su final, así como la geografía que se mueve incesantemente para cambiar el mapa mundi. Esto no quiere decir el fin del mundo, es el fin de ciclo. Comienza a derrumbarse las medidas que hasta ahora nos ha regido y aunque se estará cierto tiempo, estudiándose como manejar los días y las noches, los espacios y las dimensiones. Esto llegara de manos de quienes siempre lo han diseñado.

La medida de año bisiesto cambiara próximamente porque nuestras medidas de tiempo ya no son viables, las frecuencias terrestres ya no son lo que era hace siglos atrás y todo esto es sentido por la población, por el planeta. De allí proviene toda esta movilización energética que ocurre a todo nivel, por ende, cada día se observa consecuencias que nos distrae y nos aturde. No es para desesperarse sino para entrar en conciencia que hemos decidido ser parte importante de los sucesos y protagonistas de una nueva Tierra, que no necesariamente es lo que nos han hecho creer hasta los momentos. Lo que sabíamos, sirvió en su momento y ahora es tiempo de renovar. Hay un destino mayor y un destino menor, donde cada uno de nosotros es regido y rige a la vez.

Continuara….

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