Etiquetas

, ,

El curso de milagros es una comunicación directa de Dios a través de Jesús, surgido en Octubre de 1965, cuando dos psicólogos norteamericanos, Helen Schucman y William Thetford, que tenían conflictos entre sí pidieron ayuda para encontrar  otra forma de relacionarse. A partir de ese momento, comenzaron a recibir mediante dictado mental el material del Curso. Helen era el canal que oía la Voz del Curso en su mente, sin interferir su consciencia en ningún momento, y Willian era el que transcribía el texto al día siguiente, pasándolo a máquina. Este curso indica que la condición aparente entre Dios y el hombre es una falsa separación y explica la manera en que esta aparente brecha es y puede ser reparada.

Tiene como propósito la iluminación a través de la transformación de tu mente.

A nivel mundial se ha formado muchos grupos de estudios y los resultados han sido excelentes puesto que hace entender al estudiante que todo comienza y termina en sí mismo y que lo que ve como real en el mundo actual no lo es. Claro, establece un equilibrio entre espíritu y materia donde la persona se siente libre y responsable de su vida y sus acciones. También existen otras personas más arraigadas a instituciones religiosas que no aceptan estos términos que niegan un Dios castigador y otras enseñanzas propias de las doctrinas en cuestión.

No es una religión, ni una teología, ni una ideología para formar asociaciones, ni organizaciones de ningún tipo, sino un curso de autoestudio cuyo objetivo es conectar con el Maestro Interno para producir una experiencia.

En el texto original aparecen 365 ejercicios diarios. El primero es el siguiente:

Nada de lo que veo en esta habitación [en esta calle, desde esta ventana, en este lugar] significa nada.

Mira ahora lentamente a tu alrededor, y aplica esta idea de manera muy concreta a todo lo que veas:

Esa mesa no significa nada.

Esa silla no significa nada.

Esta mano no significa nada.

Este pie no significa nada.

Esta pluma no significa nada.

Luego mira más allá de lo que se encuentra inmediatamente alrededor tuyo, y aplica la idea dentro de un campo más amplio:

Esa puerta no significa nada.

Ese cuerpo no significa nada.

Esa lámpara no significa nada.

Ese letrero no significa nada.

Esa sombra no significa nada.

Observa que estas expresiones no siguen ningún orden determinado, ni hacen distinción entre la clase de cosas a las que se aplican. Ése es el propósito del ejercicio. La afirmación debe aplicarse sencillamente a cualquier cosa que veas. Al practicar con la idea del día, hazlo con total imparcialidad. No trates de aplicarla a todo lo que se encuentre dentro de tu campo visual, pues estos ejercicios no deben convertirse en un ritual. Asegúrate solamente de no excluir nada en particular. Desde el punto de vista de la aplicación de la idea, una cosa es igual que cualquier otra.

Las tres primeras lecciones no deben hacerse más de dos veces al día, preferiblemente una vez por la mañana y otra por la noche. No deben pasar de un minuto más o menos, a no ser que eso cause una sensación de premura. Una cómoda sensación de reposo es esencial.”

La finalidad esencial de este primer ejercicio es hacer entender que los objetos, formas y  sucesos no tienen significado por si solos. Es la persona que interactúa con el mismo, quien le dará la importancia o no. De aquí parte que nada puede dañarte a menos que tu lo permitas, porque toda influencia negativa o positiva parte de ti mismo y con tu poder creador es que este objeto, forma o situación comenzara a tener su vida propia que nace indiscutiblemente de ti.

Nada pierdes con probar, pero si ganas mucho con hacerlo. Puede ocurrir que a una persona le lleguen estas enseñanzas, las deje a un lado y luego al pasar el tiempo, bastante tiempo las retome, todo esto es válido y no hay castigo ni por aprender, ni por dejarlas ir, cada persona tiene el poder de elegir que quiere para su vida. Cada enseñanza tiene su verdad y en la suma de ellas está la gran verdad, sencilla y sagrada. Continuara…

Anuncios