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Dentro de la savia de un pino petrificado, formado hace millones de años, usted puede encontrar  helechos, flores, ramitas e insectos. Cuando este depósito de resina endurece, se convierte en  Ámbar.  Frecuentemente forma una unión con los mundos de plantas y animales, por sus inclusiones.  El Ámbar es una piedra de la tierra y se alinea de cerca con los devas de la Naturaleza en  nuestro planeta.  Su intención es equilibrar el flujo de energía chi y guiar nuestro proceso de curación, ya que  atrae magnéticamente los distintos elementos de la Naturaleza hacia nosotros. Con dichos elementos y la asistencia de muchos espíritus no visibles de la Naturaleza, el Ámbar promueve vitalidad física.  Las cualidades protectoras del Ámbar nutren las semillas, cuidando con amor los jardines de la  tierra y protegiendo el aura física de nuestro planeta. Ámbar es portador de buena suerte, para  los servidores del mundo.

Cuando efectúes una curación, utiliza Ámbar para volver a conectar su ser físico con la belleza  física de la tierra. Al desplegarse la historia del Ámbar, su ofrenda es renovar su memoria y  poner una matriz protectora sobre las funciones físicas del cuerpo. El uso del Ámbar crea un  refugio de seguridad. Es especialmente benéfico para los niños. Magnéticamente, el Ámbar puede  atraer y conectarnos con el punto de unión perdido, el elemento mágico o nutritivo que realza y  expone nuestro viaje de curación.  Se lo utiliza en ceremonias de fuego para purificar, estimular y proteger el campo energético.  Con él se otorga sacralidad a un lugar; puede utilizárselo en forma de incienso de resina y para sahumar.  También se recomienda el Ámbar cuando sangra la nariz, para el dolor de estómago y los desórdenes intestinales.  En astrología védica, Rahu, el nodo norte de la Luna, está representado como una piedra de Ámbar anaranjado dorado, otorgándonos fuerza, riqueza y fortaleza. Utiliza Ámbar para realizar el  potencial propio de su magnetismo natural.

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