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self love woman heart

@KaremBarratt

Había una vez dos personas que acordaron compartir un picnic. Cada quien trajo algo: X trajo pollo, ensalada, pan, torta, vino, vasos y platos. Y trajo pan, mantequilla y agua. A la final comieron de todo y, a primera vista, se podría decir que disfrutaron de una tarde mágica. Lo mismo ocurrió la segunda vez que compartieron un picnic…y la tercera y la cuarta. A X no le parecía molestar la cuestión, pero Y comenzó a preocuparse, pensando que X le iba a reclamar lo poco que traía o quizás dejaría de asistir a los picnic. En la menta de Y, pan, mantequilla y agua era todo lo que Y tenía que dar. Así que Y vivía como el vecino de abajo, esperando a que el vecino de arriba terminara de arrojar el segundo zapato. Y así continuaron las cosas.

En ocasiones, X mostraba algo de descontento y esto haría que Y se pusiera a llorar. En otras ocasiones, Y decoraba el pan y la mantequilla con flores, para hacerlos vez más atractivos –pero seguían siendo los mismo elementos y en la misma cantidad. Así que s bien, a la distancia, X y Y parecían una feliz pareja, la realidad es que la relación se estaba deteriorando. Lo irónico –y triste- es que en el fondo de la alacena de su casa, Y tenía carne, vegetales, licores, frutas y postres, pero se había olvidado de esto.

Ahora, cambiemos la idea de comida por la idea de amor –de auto-amor para ser exactos. Todos tenemos una alacena llena dentro de nosotros, repleta de amor incondicional que está ahí, en principio, para nutrirnos y alimentarnos y luego para ser compartido. Imaginen vivir comiendo solo pan, mantequilla y agua y luego tratar de hacer todas las cosas que queremos lograr en la vida, no solo para nosotros mismos, si no para nuestros seres queridos. Cierto, lograríamos hacer algo (sintiendo que lo estamos dando todo), pero nunca tanto como lo haríamos si tuviéramos el estómago lleno, la mente clara, energía y salud. La mayoría de nosotros no llamaríamos a una persona que busca ser saludable un ser narcisista. En tal caso diríamos que es inteligente, maduro y responsable. Entones, ¿Por qué muchos pensamos que la idea del auto-amor es egoísta?

Para algunos practicantes espirituales, el amor que recibimos de otros existe en la misma medida en que nos amamos a nosotros mismos. Lo que recibimos es un reflejo de lo que tenemos en el interior. Así que si sienten que no están recibiendo suficiente amor de su pareja, niños, familia y amigos, deténganse por un instante y miren hacia dentro. ¿Qué tanto se están amando? ¿Qué tanto se están aceptando a sí mismos, que tan bondadosos y dulces son hacia sí mismos? ¿Qué tanto apoyan a sus propios sueños? ¿Qué tanto celebran sus talentos, logros, lecciones y esas cualidades que los hacen diferentes y especiales? ¿Qué no se están dando a sí mismos que esperan que otros les den?

Por tanto, si creen que están sufriendo un caso de bajo auto-amor, propónganse este febrero conectarse a las energías del Amor y encuentren manera de mostrar apreciación por la persona que son. Si, planeen algo increíblemente romántico para su pareja; hagan una fiesta entre amigos si están solteros. Pero regálense diez minutos, una hora, todo un día para mostrar auto-amor. Escriban las cosas que les encantan sobre sí mismos, desde lo lindo que es su dedo del pie hasta la manera en que le ganan a la competencia en el mercado de valores. Reflexionen sobre las cosas que no les gustan sobre ustedes y decidan si esos puntos de vista negativos son realmente de ustedes o influencias de terceros o si esos puntos “negativos” son siquiera relevantes. Emociónense al pensar en su vida, en sus metas, en sus talentos.

Piensen, ¿Qué pueden hacer este mes que le dé más color, a su vida, que les permita explorar sus talentos o desarrollar sus habilidades? Mírense a sí mismos a través de los ojos de quienes los aman. Escríbanse una nota par el Día de los Enamorados, alabando, sin la menor modestia, todas las cosas, grandes o chicas, que ustedes les regalan al mundo. Consiéntanse sin pudor. Entren en su templo interior y sientan que el amor de la Divinidad les tiene. Después de todo, ya sea que se van como creación o manifestación, la Divinidad pensó que USTEDES eran una buena idea y que valía la pena traerlos a la material para que experimentaran el alocado privilegio que es la vida en esta dimensión. Ámense, ámense, ámense a sí mismos. Mientras más se amen, más amor tendrán que ofrecer al mundo. La riqueza de su auto-amor solo puede hacer de esta vida y este universo, un lugar más hermoso y pleno.

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