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Desde muy pequeños nos hablan del dar y recibir. Casi siempre se hace mas énfasis en el dar, las corrientes religiosas, espirituales, sociales, nos hablan de que la mayor recompensa esta en el dar. Sin embargo, el recibir queda en segundo plano y a manera contradictoria sabemos que somos merecedores de lo mejor, que es nuestro derecho recibir, pero serás más feliz dando que recibiendo.

Las dos acciones tienen igual importancia, cuando recibes puedes dar, cuando das puedes recibir. No pienses que es de egoístas recibir. Cuanto más te permitas recibir, más podrás dar. Acepta lo que te ofrecen otras personas, recibe la forma y la sustancia de aquello que te ofrecen y hazlo con gracia y calidez. Imagínate que, cada vez que aceptas un regalo, dinero, una buena acción, la persona que te lo da recibe diez veces la cantidad. Visualizando el éxito de otras personas, incrementas tu propio magnetismo de la prosperidad. Sé abierto para recibir con gracia y gratitud.

Por otra parte, el dar forma parte importante del recibir. El modo que eliges para dar a los demás, será el modo en el que el universo te dará a ti. Dando dinero u otras cosas a los demás, en realidad te estás haciendo un regalo a ti mismo porque creas un flujo de energía en tu vida y, cuanta más energía circula, más rico serás.

A continuación haremos un ejercicio, que puedes convertirlo en parte de tus hábitos, te dará información valiosa y autoconocimiento, a la vez sentirás una corriente benéfica que comienza a invadir tu vida y será ejemplo para otros. Como siempre les digo, al principio se torna un poco difícil, luego te das cuenta que es parte de tu naturaleza. Recuerda que vienes de un todo, completo, abundante y por tanto puedes manifestarlo sin condicionamiento alguno.

En un instante del día, preferiblemente en la noche, cuando ya estas desocupado, sin interrupciones, toma un cuaderno, una agenda, una hoja de papel y un lápiz. Cómodamente sentado, con los brazos descansados en posición de escribir, toma una respiración profunda, enciende una vela de cualquier color, cercana a ti. Mira por unos segundos su luz y luego responde las siguientes preguntas.

Recibir:

1.- Anota todas las cosas que te gustaría recibir. Si la conoces, describe su forma de manera muy concreta. Detalla con toda claridad.

2.- Revisa cada una de ellas. Pregúntate si estás realmente dispuesto a recibirla. ¿Hay diferencias entre tus respuestas a distintas cosas?

3.- Elige algo que te sientes especialmente inclinado a recibir. Observa cómo es esta «inclinación». ¿Te produce alguna sensación corporal? ¿Emotiva o mental?

4.- Elige algo que no te sientes especialmente inclinado a recibir de tu lista anterior. Recordando cómo era la sensación receptiva, juega con tus pensamientos, sentimientos y sensaciones físicas hasta que te sientas más inclinado a recibirlo.

Dar:

1.- ¿Hay alguien a quien pienses dar algo? Piensa detenidamente. ¿Es para satisfacer su necesidad o su prosperidad?

2.- Si no te sientes próspero en este momento de tu vida ¿hay algo que podrías dar a otra persona para demostrar tu fe en tu abundancia? Si lo hay, dáselo.

Luego, al día siguiente relee lo que has escrito y guárdalo. Pasados siete días, vuelves a hacer el ejercicio, al día siguiente relee y compara con la lista anterior. Analiza cuales han sido los cambios y los hechos que han ocurrido desde el momento que hiciste el ejercicio por primera vez. Te sorprenderás de ti mismo.

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