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Desde la antigüedad, a las brujas y a los magos se les atribuye el conocimiento de poder cambiar el tiempo atmosférico y provocar tormentas. En la Edad Media, los hombres de mar compraban a las brujas y magos unas cuerdas anudadas, las cuales supuestamente tenían el poder de despertar los vientos. Si solo necesitaban una pequeña brisa para hinchar las velas, el marinero desataría solo un nudo, y si precisaba de un buen vendaval, desataría unos cuantos.

Con el tiempo, las leyendas llegaron a afirmar que las brujas y los magos tenían el poder de provocar todo tipo de tempestades, tormentas y fuertes vientos. Al principio, se llamaba a los magos egipcios para convocar tormentas y detener a los asaltantes enemigos. En la Edad Media, cuando los magos y las brujas cayeron en desgracia por la inquisición, las tragedias naturales fueron siempre atribuidas a ellos, culparlo por todo lo malo era algo común.

En la brujería moderna, tanto magos como brujas, le dedican mucho tiempo a la comprensión de la naturaleza y sus fenómenos. De hecho afirmamos constantemente: «La Naturaleza avisa, y avisa con tiempo» solo es cuestión de escuchar y observar, más que de predecir.

El Cosmo Wiccas nos habla de equilibrio entre el hombre y su Medio Ambiente, cuando este se rompe nada bueno puedo suceder.

Este rompimiento casi siempre tiene su origen en el egoísmo del hombre. Cuando ignoramos el florecer de una capullo de flor, ignoramos la primavera, por lo tanto no reconoceremos que vendrán mejores tiempos. Cuando ignoramos un brisa suave y refrescante estamos ignorando los vientos de Santa Anas, que es un agradable cambio. Cuando ignoramos una tormenta de arena estamos ignorando las fuerzas oscuras, que son los obstáculos escondidos.

El cambio climático nos anuncia simplemente que el mundo va a cambiar y la naturaleza hará su parte para que el mismo cambie. Somos parte de un movimiento, somos un todo que está y estará siempre en constante evolución. Solo recuerda que cada evolución conlleva a un aprendizaje, y si no alcanzamos ese aprendizaje estaremos destinados a repetirlo cuantas veces sea necesario hasta aprender lo que debemos aprender.

En fin, todas las manifestaciones de la Naturaleza anuncian «Algo», queda en nosotros interpretarlas, no pasarlas por alto, puesto que grandes oportunidades pueden ser desperdiciadas.

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