Etiquetas

, ,

Primeramente, es un buen momento para agradecer a nuestros lectores por seguir nuestro trabajo día a día, agradecemos por sus palabras, sugerencias y colaboraciones a lo largo del año 2014.

A todas ustedes les decimos en esta Navidad, tiempo de nacimiento y resurgir que son una parte del todo, una parte del gran espíritu.  Este no tiene principio ni fin. También se manifiesta a través de cada uno independientemente del sitio donde se encuentren y lo que estén haciendo.  Todas las almas son santas y eternas. Todos los días son una oportunidad para despertar. Cada  día representa una oportunidad para aprender, para crecer, en dirección hacia la luz.   Si te alcanza la suave oscilación espiritual de este tiempo navideño, ella acudirá a la llamada  interior de tu alma, que quiere de nuevo alcanzar la armonía con lo divino. Muchas personas que  han emprendido el camino hacia su propia maestría, han tropezado, pues no saben cómo es dicha  armonía. Deambulan por senderos erróneos y se ven atrapados en imaginaciones y edificios de  pensamientos, que de nuevo se desmoronan, dejándose seducir por los sonidos externos de este  mundo. El tiempo de Navidad te enseña cómo permanecer en el camino de la maestría y ser tú mismo y cómo poder  seguir el sendero divino hacia el tiempo dorado. Ahora es momento de ser conducido hacia el camino del despertar. En ocasiones actuamos antes de pensar, sin dar tiempo a que actúen los conocimientos que han llegado hasta nosotros. Queremos  crecer inmediatamente y esperamos el milagro en el momento. Si no resulta todo bien, nos volvemos a apartar de nuestro camino. Nos sentimos decepcionados y necesitamos experiencias procedentes del exterior para regresar de nuevo al camino interior, el cual estamos deseosos de andar desde lo más profundo de nuestro ser. Queremos alcanzar rápidamente la paz, la sabiduría,  la iluminación, etc.  Si estas muy atento, la magia de la navidad te guía. Te conduce hacia el orden correcto de la existencia divina. Su fórmula es la siguiente: ser-tener-actuar-transformar. Antes de que comiences a actuar, llega hasta lo más profundo de ti. Purifica tu vaso receptor. Ábrete al mundo interior, permite que  las semillas, la visión, la función, las palabras y los actos de tu existencia penetren en ti.  Cuando hayas recibido, deja que ello actúe en ti. Protege y cuida esta semilla en tu corazón  con amor, tranquilidad, amparo, equilibrio y constancia. Protégela en la profundidad original y  silenciosa de tu ser. En el momento adecuado comenzará a germinar lentamente, por sí sola, des de tu interior y crecerá y se mostrará.  Surge de ti y se desarrolla en el mundo. No hay nada que hacer. Hay que dejar que se produzca  la maduración hacia la que te ha conducido.

La fuerza de tu ser llena tus actos.  Deja que la luz de tu alma irradie de forma visible al mundo. Tú fuiste, tú eres, tú siempre  serás. El amor dispone de todo el tiempo del mundo. La plenitud y la riqueza se encuentran en  tu interior.

Ahora les regalamos un pequeño ritual que podrán hacerlo durante los siguientes días antes de terminar el año. Les ayudara a encontrar razones de peso para seguir viviendo con entusiasmos, con confianza y seguridad.

Primero, di lo siguiente. “No hay que hacer nada, tan solo ser.  Todo se desarrolla en el momento adecuado por sí solo.  Yo confío en el proceso.  Recibo los mensajes de mi alma y dejo que actúen desde mi interior.  En mí ya hay amor, paz, sabiduría y riqueza.

Ahora, ve o procúrate un lugar en el que puedas encontrarte tranquilo y relajado.  Rodéate de cosas navideñas y realiza ejercicios que te hagan sentir bien, que te tranquilicen y que te  permitan adentrarte en tu interior. Adopta una postura relajada y receptiva. Abre y coloca las  palmas de tus manos boca arriba, como si se tratara de un cáliz. Respira profundamente. Acoge  en ti todas las fuerzas beneficiosas y curativas cada vez que inspires, y al espirar, deja que  fluyan hacia el exterior todos los sentimientos negativos y estancados. Cuando sientas que estás tranquilo, prepárate para recibir.  Deja que tu cuerpo se calme, percibe cómo van desapareciendo todas las tensiones y tu cuerpo se  relaja y se vuelve suave. Permite que tus pensamientos vayan acallándose y escucha al cosmos.  Tranquiliza tus sentimientos y acoge la paz.  Proporciónales calma a tus ojos y oriéntalos hacia tu interior.  Imagínate un cristal que gira. Atraviésalo hasta encontrarte en el centro.  Observa cómo gira el mundo exterior, tú tan solo eres un espectador de lo que hay. Tú estás  tranquilo.  Imagínate un rayo brillante de color blanco dorado que viene desde arriba y que te envuelve y  cubre totalmente. Tú te fundes con esta luz. Ábrete a esta luz plenamente. Abre tus vasos internos y permite que la luz divina fluya en ti y que te hable. Deja que ocurra lo que ha de ocurrir. Comienza tu conversación con lo divino. Puedes contarle lo que te angustia. Puedes  plantear una pregunta, relatar una experiencia, un acontecimiento agradable que te haya ocurrido, puedes expresar agradecimiento, formular una petición para ti o para otras personas, aquello que sea importante en ese momento en tu vida.  Cuando la parte de conversación, haya finalizado, espera. Ahora le toca el turno a  la  luz divina. Deja que lleguen las respuestas. La luz divina, siempre contestan. A veces  se muestra un ser iluminado, que puede ser un ángel, un maestro o una maestra. Puedes preguntar  quién es ese ser. Puedes recibir mensajes de las maneras más diferentes.  Cuando la conversación con  la luz divina haya terminado, procesa esta charla muy dentro de tu corazón. En el momento adecuado harás por ti mismo lo que debas hacer, dirás lo que  haya que decir y te encontrarás en el lugar en el que debes, estar.

Disfruten sus navidades y luego retomen las acciones que saben que los llevaran a la realización de sus deseos tanto para si mismos como para el pais donde se encuentran. No esperen que otros hagan lo que les corresponde hacer. Sean quienes son y después hagan lo que tengan que hacer para ser felices. Nadie realizara la misión de vida de otro y en esta misión va incluido su aporte por el país que los vio nacer.

Anuncios